Honduras se acerca al cierre de la siembra de nubes
La estrategia contempla intervenciones en áreas vinculadas con cuencas hidrográficas, embalses y fuentes importantes para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía eléctrica.

15 de octubre de 2026
Honduras está a dos vuelos de completar el programa de estimulación de nubes, una iniciativa impulsada para favorecer las lluvias y aliviar los efectos de la sequía en zonas vulnerables del país. Hasta el 14 de octubre de 2026, se habían ejecutado 18 de las 20 operaciones previstas, según información de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).
El programa surgió como una medida para enfrentar el déficit de precipitaciones, especialmente en el Corredor Seco, donde la falta de lluvia ha perjudicado los cultivos y reducido la disponibilidad de agua. La estrategia contempla intervenciones en áreas vinculadas con cuencas hidrográficas, embalses y fuentes importantes para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía eléctrica.
Las operaciones están a cargo de la empresa mexicana Startup Renaissance, en coordinación con las autoridades hondureñas. Los vuelos han abarcado sectores estratégicos como la cuenca del río Aguán y zonas de influencia de la represa Francisco Morazán, conocida como El Cajón. También se mantienen pendientes intervenciones en áreas del norte y sur del territorio nacional.
La técnica empleada consiste en dispersar yoduro de plata sobre nubes que reúnen condiciones atmosféricas adecuadas, con el propósito de favorecer la formación de partículas que contribuyan a las precipitaciones. Cada operación depende de factores como la humedad, la temperatura y las características de las formaciones nubosas, por lo que los vuelos se realizan cuando los especialistas consideran que existen condiciones favorables.
De acuerdo con los datos oficiales, el proyecto contempla una superficie estimada de intervención de entre 1.8 y 2.3 millones de hectáreas, calculada mediante los recorridos registrados por GPS en los polígonos de trabajo. Esta extensión corresponde a las rutas y áreas previstas para las operaciones, no a una confirmación de lluvias en toda esa superficie.
Aunque las autoridades y los responsables de la iniciativa han reportado resultados favorables en algunos sectores, la efectividad del procedimiento deberá determinarse mediante una evaluación técnica. Para ello se utilizan registros de vuelo, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas que permiten analizar las precipitaciones y establecer en qué medida pueden relacionarse con las intervenciones.
Una vez completados los 20 vuelos, el análisis de los datos será fundamental para conocer el alcance del programa y determinar su aporte a la recuperación de las reservas hídricas.
Los resultados permitirán valorar si esta tecnología puede funcionar como una herramienta complementaria frente a la sequía que afecta a distintas regiones de Honduras.










