Honduras reporta 345 casos de leishmaniasis
Una de las acciones recientes se desarrolló en Morolica, Choluteca, donde nueve personas fueron identificadas como posibles casos sospechosos y sometidas a pruebas de laboratorio cuyos resultados están pendientes.

7 de noviembre de 2026
Las autoridades sanitarias de Honduras mantienen vigilancia epidemiológica ante el registro de 345 casos de leishmaniasis durante 2026, una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de la mosca de arena, conocida popularmente como jején. Aunque hasta el momento no se reportan fallecimientos, cinco departamentos concentran la mayor parte de los contagios.
La leishmaniasis es una infección que puede provocar diferentes afectaciones en el organismo, desde lesiones en la piel hasta daños en las mucosas de la boca y la nariz. Su forma visceral es la más peligrosa, debido a que puede comprometer órganos internos, como el hígado. La transmisión ocurre cuando el insecto infectado pica a una persona.
El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, Homer Mejía, informó que Valle, Olancho, Francisco Morazán, Colón y Atlántida acumulan el 76 % de los contagios registrados en el territorio nacional.
Como parte de las medidas de prevención, los equipos sanitarios intensificaron las intervenciones en comunidades donde existe mayor presencia de la enfermedad. Una de las acciones recientes se desarrolló en Morolica, Choluteca, donde nueve personas fueron identificadas como posibles casos sospechosos y sometidas a pruebas de laboratorio cuyos resultados están pendientes.
El funcionario explicó que existen distintas manifestaciones de la enfermedad. Algunas producen úlceras y lesiones que pueden afectar los tejidos de la boca y la nariz, mientras que otras generan manchas blanquecinas en la piel que pueden confundirse con infecciones por hongos.
La población entre los 20 y 49 años representa el grupo con mayor incidencia, seguido de los adolescentes. Según las autoridades, no existe una diferencia significativa entre hombres y mujeres en cuanto a los contagios.
Otro factor de preocupación es el acercamiento del insecto transmisor a las zonas habitadas. La modificación de su entorno natural, producto de la intervención humana y la construcción de viviendas, estaría provocando que la mosca de arena se desplace hacia las comunidades.
Mejía confirmó que Honduras no registra hasta ahora casos de leishmaniasis visceral ni muertes relacionadas con esta enfermedad. Asimismo, aseguró que la Secretaría de Salud dispone de medicamentos orales e inyectables en los 298 municipios, cuyo uso depende del tipo de infección y la ubicación de las lesiones.
Las autoridades recomiendan acudir a los establecimientos de salud ante la aparición de manchas persistentes, úlceras o alteraciones en las mucosas, especialmente cuando las lesiones no responden a tratamientos habituales. La detección temprana permite establecer el diagnóstico y proporcionar la atención correspondiente.










