Honduras entra en su semana más tensa: el país sigue sin presidente electo
La contienda sigue marcada por una diferencia mínima entre los dos principales aspirantes: Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, abanderado del Partido Liberal, quienes comparten un discurso de triunfo, pero sin declararse vencedores.

6 de diciembre de 2025
A casi una semana de las elecciones generales, Honduras permanece atrapada en una incertidumbre que ya se siente en las calles, en los partidos y en los nervios del país entero.
El escrutinio avanza, pero no lo suficiente como para definir quién será el próximo presidente.
La contienda sigue marcada por una diferencia mínima entre los dos principales aspirantes: Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, abanderado del Partido Liberal, quienes comparten un discurso de triunfo, pero sin declararse vencedores.
Con el 88 % de las actas procesadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), Asfura conserva una ventaja estrecha con un 40,19 %, seguido muy de cerca por Nasralla, que registra 39,49 %.
En tercer lugar, y ya lejos de la disputa, aparece la candidata de Libre, Rixi Moncada, con un 19,30 %, cerrando una jornada que ha sorprendido a muchos dentro y fuera del país por la falta de definición.
El CNE reporta 2.407 actas con inconsistencias y 2.571 pendientes de ingresar, un volumen suficiente como para alterar la fotografía electoral actual. El organismo ha reiterado que, por ley, dispone de hasta 30 días para dar resultados finales.
Mientras avanza el escrutinio, el ambiente político se mueve entre denuncias, llamados a la calma y una ciudadanía que observa, cada vez más impaciente. Nasralla afirmó este viernes que, según las actas en poder de su equipo, supera a Asfura por al menos 40.000 votos.
Enfatizó especialmente en 755 actas del departamento de Cortés, donde asegura tener una ventaja clara.
Asfura, en contraste, ha optado por un tono moderado. Desde sus redes sociales pidió serenidad y confianza en el proceso, resaltando que “la estabilidad del país está por encima de cualquier ambición personal”.
La jornada transcurre sin sobresaltos en las calles, pero con una intensa tensión política y mediática: todos esperan una señal que resuelva la incertidumbre antes de Navidad, como ha insinuado el CNE.
El clima postelectoral tomó un giro inesperado con la reaparición del expresidente Juan Orlando Hernández, recientemente indultado por el mandatario estadounidense Donald Trump. Hernández, quien cumplía una condena de 45 años en Nueva York por cargos relacionados con narcotráfico y armas, reapareció en un mensaje grabado agradeciendo públicamente el perdón presidencial.
En su primera intervención en libertad, el exmandatario se mostró alineado nuevamente con Trump, asegurando que su liderazgo “ha hecho toda la diferencia” para Honduras.
El gesto ocurre apenas días después de que el propio Trump pidiera a los hondureños votar por Asfura, una declaración que reavivó el debate sobre la influencia extranjera en la política nacional.
Mientras tanto, las bases del Partido Nacional celebran el indulto como un triunfo moral, mientras sectores críticos lo ven como un factor que podría alterar la percepción pública en plena disputa electoral.
Aunque la incertidumbre domina el panorama, todas las fuerzas políticas insisten en tener la victoria en sus manos, pero ninguno se atreve a reclamarla oficialmente. Lo único claro es que el mensaje del electorado como dijo Hernández en su reaparición aún está “por interpretarse” y deberá confirmarse con números claros y un escrutinio transparente.
Honduras espera. Los partidos esperan. Y el país entero aguarda un desenlace que podría redefinir no solo el rumbo político inmediato, sino también la estabilidad institucional de los próximos años.










