Honduras acepta recibir deportados de terceros países por acuerdo con EEUU
De acuerdo con documentos citados por varios medios norteamericanos, el convenio contempla la aceptación de un número reducido de personas, principalmente de países latinoamericanos de habla hispana, incluyendo familias con niños.

20 de agosto de 2025
Honduras se suma a la lista de naciones que han alcanzado acuerdos con Estados Unidos para recibir migrantes deportados que no son originarios de su territorio.
De acuerdo con documentos citados por varios medios norteamericanos, el convenio contempla la aceptación de un número reducido de personas, principalmente de países latinoamericanos de habla hispana, incluyendo familias con niños.
Este mecanismo forma parte de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que desde su retorno a la Casa Blanca ha intensificado la estrategia de deportaciones hacia terceros países. Según la cadena estadounidense, entre 2025 y 2027 Honduras aceptaría solo “unos pocos cientos” de personas, aunque el acuerdo deja abierta la posibilidad de ampliar esa cifra.
La información señala que la Casa Blanca busca consolidar este tipo de convenios a nivel mundial. Uganda, por ejemplo, ya ha aceptado recibir ciudadanos de otras naciones africanas deportados desde Estados Unidos, siempre que no tengan antecedentes penales.
España y Ecuador figuran entre los países a los que Washington ha planteado propuestas similares.
El plan de deportaciones masivas retomó fuerza en julio pasado, tras la autorización de la Corte Suprema estadounidense para reanudar vuelos hacia terceros países, un fallo considerado una victoria política para Trump y sus medidas de línea dura contra la inmigración irregular.
La decisión del gobierno de Xiomara Castro de firmar este entendimiento con Washington genera debate interno. Por un lado, Honduras mantiene compromisos de cooperación internacional en materia migratoria; sin embargo, el país enfrenta sus propios desafíos con la migración de nacionales hacia Estados Unidos y podría ver limitada su capacidad de atención al recibir personas de otras nacionalidades.
Un alto funcionario del Departamento de Estado se abstuvo de confirmar detalles del acuerdo, aduciendo la confidencialidad de las negociaciones diplomáticas. No obstante, remarcó que la política del Ejecutivo estadounidense es clara: “mantener a salvo a Estados Unidos expulsando a los inmigrantes ilegales que no tienen derecho a estar en el país”.
Con al menos una docena de países que ya han aceptado participar en este esquema, Washington continúa buscando nuevos aliados para sostener su estrategia de expulsiones aceleradas, consolidando así una de las piedras angulares de la agenda migratoria de Trump.










