Hernández exige que no usen su nombre y anuncia su verdad
Hernández calificó su liberación tras la condena como un “milagro” y reiteró su agradecimiento hacia Trump por el indulto absoluto e incondicional que recibió.

3 de enero de 2026
El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández reclamó públicamente que se deje de utilizar su nombre como argumento político o distracción de los principales problemas que enfrenta Honduras, y adelantó que dará a su versión de los hechos que rodearon su caso judicial en Estados Unidos.
En una extensa entrevista concedida al canal de televisión Hable Como Habla (HCH) desde Estados Unidos donde permanece tras ser indultado en noviembre por el presidente Donald Trump, luego de cumplir más de tres años en prisión y haber sido condenado en 2024 a 45 años por narcotráfico y comercio ilegal de armas Hernández expresó su molestia por lo que considera un uso político de su nombre por parte de sectores opositores.
“Basta ya de estar jodiendo con mi nombre. De ahora en adelante me voy a asegurar de que la gente conozca la verdad”, afirmó el exmandatario, quien gobernó Honduras entre 2014 y 2022.
Hernández calificó su liberación tras la condena como un “milagro” y reiteró su agradecimiento hacia Trump por el indulto absoluto e incondicional que recibió. Asimismo, aseguró que su proceso judicial fue utilizado como un “arma política” por parte de lo que él denominó sectores de la “izquierda radical” en Honduras y Sudamérica.
El exgobernante manifestó que no guarda rencor hacia quienes considera responsables de su situación, pero lamentó que incluso después de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre su nombre siga siendo empleado en debates y críticas que, según él, desvían la atención de los retos reales del país.
Hernández también adelantó que planea publicar libros y documentales para exponer su versión de los hechos y que regresará a Honduras “cuando existan las condiciones” de seguridad necesarias, con la intención de recuperar su reputación y bienes confiscados durante el proceso judicial.
Su postura se produce en un momento en que las secuelas políticas de su caso, tanto dentro como fuera del país, siguen generando debate entre diferentes actores políticos y sociales.










