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Gobierno y Banco Mundial refuerzan apoyo a la agricultura familiar en Honduras

De acuerdo con lo planteado, el proyecto también busca incrementar la resiliencia del sector frente a fenómenos climáticos y económicos que afectan con frecuencia a las zonas rurales del país, como sequías, inundaciones y variaciones en los precios de los alimentos.

12 de junio de 2026

La agricultura familiar representa una parte esencial de la economía rural hondureña, ya que sostiene la producción de alimentos básicos, genera empleo en comunidades rurales y contribuye directamente a la seguridad alimentaria del país. En este sector se concentran miles de pequeños productores que enfrentan retos como el acceso limitado a financiamiento, tecnología, infraestructura productiva y mercados.

 

En los últimos años, organismos internacionales como el Banco Mundial han impulsado programas en la región orientados a mejorar la productividad agrícola, fortalecer la resiliencia climática y promover modelos de desarrollo rural más inclusivos. En Honduras, estas iniciativas se alinean con estrategias nacionales enfocadas en reducir la pobreza rural y aumentar la competitividad del campo.

 

El Gobierno de Honduras, en conjunto con el Banco Mundial, anunció la implementación de un programa orientado a fortalecer la agricultura familiar en el país, con el objetivo de mejorar la producción de alimentos, impulsar la productividad rural y reforzar la seguridad alimentaria de miles de familias.

 

La iniciativa contempla acciones de cooperación técnica y financiera dirigidas a pequeños y medianos productores, quienes forman parte del núcleo de la economía agrícola hondureña. Entre los componentes del programa se incluye el fortalecimiento de capacidades productivas, acceso a tecnologías agrícolas, apoyo a la innovación en el campo y mejoras en los mecanismos de comercialización.

 

De acuerdo con lo planteado, el proyecto también busca incrementar la resiliencia del sector frente a fenómenos climáticos y económicos que afectan con frecuencia a las zonas rurales del país, como sequías, inundaciones y variaciones en los precios de los alimentos.

 

Las autoridades del sector agropecuario han destacado que este tipo de iniciativas permiten avanzar hacia un modelo de desarrollo rural más sostenible, en el que las familias agricultoras puedan no solo producir para el autoconsumo, sino también integrarse de manera más competitiva a los mercados locales y nacionales.

 

El Banco Mundial, por su parte, ha reiterado su interés en seguir apoyando proyectos que impulsen la transformación del campo hondureño, especialmente aquellos que promueven inclusión económica, generación de ingresos y reducción de la pobreza en zonas rurales.

 

Con este nuevo programa, ambas partes buscan consolidar un esfuerzo conjunto que contribuya al fortalecimiento del sector agrícola, considerado uno de los pilares fundamentales de la economía nacional.

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