Extorsión mantiene bajo presión al transporte hondureño
Esta situación ha generado preocupación entre dirigentes del transporte, quienes advierten que el delito continúa afectando la estabilidad económica y la seguridad de quienes diariamente prestan este servicio.

23 de julio de 2026
El sector transporte en Honduras continúa enfrentando uno de sus mayores desafíos debido al impacto de las estructuras dedicadas a la extorsión, una problemática que afecta a conductores, propietarios de unidades y usuarios del servicio. Las autoridades y representantes del rubro han denunciado que las amenazas, los cobros ilegales y las nuevas modalidades digitales se han convertido en una constante que pone en riesgo la operación del transporte público.
Entre los métodos utilizados por grupos criminales figura el uso de llamadas telefónicas realizadas desde centros penitenciarios y la exigencia de pagos mediante transferencias o billeteras electrónicas, mecanismos que dificultan la identificación inmediata de los responsables y permiten movilizar dinero sin contacto directo con las víctimas.
El transporte público hondureño enfrenta una creciente presión por el avance de nuevas formas de extorsión que combinan amenazas telefónicas, cobros digitales y otros mecanismos utilizados por redes criminales para exigir dinero a trabajadores del sector. Esta situación ha generado preocupación entre dirigentes del transporte, quienes advierten que el delito continúa afectando la estabilidad económica y la seguridad de quienes diariamente prestan este servicio.
De acuerdo con denuncias del sector, una de las principales dificultades es que muchas de las amenazas llegan a través de llamadas en las que los extorsionadores exigen pagos bajo intimidación. En algunos casos, las investigaciones han señalado que parte de estas comunicaciones pueden originarse desde centros penitenciarios, donde privados de libertad mantienen contacto con personas externas para ejecutar los cobros.
A esta modalidad se suma el uso de herramientas financieras digitales para recibir los pagos exigidos. Las autoridades han identificado casos donde redes criminales utilizan billeteras electrónicas y cuentas bancarias para movilizar recursos provenientes de actividades ilícitas, dificultando el rastreo de los fondos y ampliando la estructura utilizada para cometer estos delitos.
El impacto de la extorsión ha provocado que transportistas enfrenten mayores costos operativos, además de temor por posibles represalias contra conductores, ayudantes y propietarios de unidades. En diferentes momentos, este escenario ha llevado a suspensiones temporales de servicios y reclamos del sector para exigir respuestas más contundentes de las instituciones de seguridad.
Frente a esta situación, las autoridades de seguridad han desarrollado operativos contra estructuras vinculadas a la extorsión y han informado sobre capturas de personas relacionadas con cobros ilegales en distintos sectores del país. Asimismo, se han impulsado acciones para fortalecer los controles en centros penales y reducir la posibilidad de que desde esos lugares se coordinen actividades criminales.










