Expertos cuestionan posible manejo irregular en pérdida de frijoles del IHMA
El caso continúa en desarrollo y ha abierto un debate más amplio sobre la eficiencia del sistema de almacenamiento de alimentos en Honduras, así como la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión para evitar futuros desperdicios de productos esenciales en la canasta básica.

18 de mayo de 2026
En medio de la controversia por el deterioro de miles de quintales de granos básicos almacenados en bodegas del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA), han surgido nuevas reacciones desde el ámbito técnico y social que apuntan a posibles irregularidades en el manejo de las reservas, lo que mantiene el tema bajo fuerte escrutinio público y en investigación oficial.
El caso gira en torno a la pérdida de grandes volúmenes de frijol y maíz que, según reportes recientes, habrían quedado inservibles tras permanecer por largos periodos sin la rotación adecuada, situación que ya es objeto de indagación por parte de entidades de control del Estado y del Ministerio Público, ante la posibilidad de responsabilidades administrativas o penales.
En este contexto, un especialista en temas de protección al consumidor planteó que el deterioro del grano podría no ser únicamente resultado de negligencia operativa, sino también de decisiones deliberadas que habrían afectado la disponibilidad del producto en el mercado interno. Según su criterio, la retención prolongada de las reservas habría incidido en la dinámica de precios, favoreciendo a determinados actores del sistema de comercialización.
Estas declaraciones se suman a otras posturas de sectores de la sociedad civil que consideran el hecho como un golpe directo a la seguridad alimentaria del país, especialmente en un escenario donde miles de familias enfrentan dificultades para acceder a granos básicos a precios accesibles.
Por su parte, autoridades del sector agrícola han sostenido que el problema estaría relacionado con fallas en la administración de inventarios, condiciones de almacenamiento y falta de rotación oportuna del producto, lo que habría provocado la pérdida de calidad hasta volverlo no apto para consumo humano.
El Congreso Nacional ya ha solicitado investigaciones formales para determinar el origen de las pérdidas, mientras que organismos contralores analizan posibles irregularidades en el manejo de los recursos y las reservas estratégicas del Estado.
El caso continúa en desarrollo y ha abierto un debate más amplio sobre la eficiencia del sistema de almacenamiento de alimentos en Honduras, así como la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión para evitar futuros desperdicios de productos esenciales en la canasta básica.








