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Expectativa por presencia de Xiomara Castro en investidura de Asfura

El proceso de transición entre ambas administraciones ha estado acompañado de críticas y señalamientos, particularmente por la ausencia de una comisión formal de traspaso de gobierno, lo que ha limitado el intercambio de información clave entre las autoridades salientes y entrantes.

26 de enero de 2026

A pocas horas de la ceremonia oficial de traspaso de mando, el escenario político hondureño se mantiene atento a la posible asistencia de la presidenta saliente, Xiomara Castro, al acto de investidura del presidente electo Nasry Asfura, programado para este 27 de enero en el Congreso Nacional.

 

Hasta ahora, Casa Presidencial no ha confirmado la presencia de la mandataria en el evento, lo que ha generado diversas reacciones en el ámbito político y social. Desde el equipo del nuevo gobierno se ha insistido en que la participación de Castro sería un gesto significativo de institucionalidad y respeto al orden constitucional, en un país históricamente marcado por transiciones de poder tensas y polarizadas.

 

La designada presidencial María Antonieta Mejía expresó que la eventual presencia de la presidenta saliente enviaría un mensaje de madurez democrática y contribuiría a fortalecer la confianza ciudadana en el sistema político, tras un proceso electoral que mantuvo al país en expectativa desde los comicios generales celebrados el 30 de noviembre de 2025.

 

El proceso de transición entre ambas administraciones ha estado acompañado de críticas y señalamientos, particularmente por la ausencia de una comisión formal de traspaso de gobierno, lo que ha limitado el intercambio de información clave entre las autoridades salientes y entrantes. Analistas consideran que esta situación añade mayor relevancia simbólica a la ceremonia de investidura.

 

De concretarse la asistencia de Castro, el acto podría interpretarse como una señal de cierre político y de reconocimiento al resultado electoral, más allá de las diferencias ideológicas entre ambas fuerzas. En contraste, su ausencia podría profundizar las percepciones de distanciamiento entre el gobierno saliente y la nueva administración.

 

La investidura de Asfura se desarrollará bajo un formato sobrio, sin la presencia de mandatarios extranjeros y con una agenda centrada en el acto protocolario y el mensaje presidencial. El presidente electo asumirá el cargo tras haber sido declarado ganador oficial por el Consejo Nacional Electoral, marcando el inicio de una nueva etapa política para Honduras.

 

Con el cambio de mando, el nuevo gobierno enfrentará desafíos inmediatos en materia económica, empleo, salud y gobernabilidad, mientras distintos sectores esperan que el acto de investidura sirva como punto de partida para una etapa de mayor diálogo y estabilidad institucional en el país.

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