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El Niño amenaza la seguridad alimentaria

Una de las mayores preocupaciones se concentra en el Corredor Seco centroamericano, donde la dependencia de las lluvias convierte a las comunidades rurales en uno de los sectores más expuestos.

8 de septiembre de 2026

El fenómeno de El Niño podría incrementar en unos 16 millones el número de personas en situación de inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe, debido principalmente al impacto de la sequía sobre las cosechas, advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. A escala mundial, la estimación asciende a unos 49 millones de personas adicionales.

 

La advertencia cobra especial relevancia para Centroamérica, donde el llamado Corredor Seco enfrenta condiciones particularmente vulnerables a la falta de lluvias y a los cambios extremos del clima. La región comprende zonas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde millones de personas dependen de la agricultura para su alimentación y sus ingresos.

 

En Honduras, la sequía ya ha provocado daños en cultivos de granos básicos y llevó a declarar en agosto a más de un centenar de comunidades en alerta roja. La situación amenaza principalmente a productores de subsistencia y hogares que dependen de las cosechas para garantizar su alimentación.

 

La directora regional del PMA para América Latina y el Caribe, Lena Savelli, explicó que los efectos de El Niño sobre la producción agrícola podrían profundizar las dificultades alimentarias que ya enfrentan numerosas comunidades.

Durante su visita a Tegucigalpa, Savelli sostuvo un encuentro con el presidente hondureño, Nasry Asfura, y destacó la necesidad de mantener la asistencia a las familias afectadas, pero también de impulsar medidas de mayor alcance para reducir la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios.

 

El organismo de Naciones Unidas considera que la respuesta no debe limitarse a la ayuda de emergencia. Entre las prioridades señaladas figuran el fortalecimiento de sistemas alimentarios sostenibles y la ampliación de programas sociales capaces de proteger a las familias cuando fenómenos climáticos extremos afectan sus medios de vida.

 

El PMA también mantiene programas de asistencia en Honduras mediante transferencias monetarias, entrega de alimentos y fortalecimiento de las capacidades institucionales, además de su participación en el Programa Nacional de Alimentación Escolar, que beneficia a alrededor de 1.2 millones de niños en el país.

 

Una de las mayores preocupaciones se concentra en el Corredor Seco centroamericano, donde la dependencia de las lluvias convierte a las comunidades rurales en uno de los sectores más expuestos. En esta franja viven aproximadamente 10.5 millones de personas, muchas vinculadas a actividades agrícolas de subsistencia.

 

La pérdida de cosechas no solamente reduce la disponibilidad de alimentos, sino que también afecta los ingresos familiares y puede aumentar la necesidad de asistencia humanitaria. Para las familias que pierden cultivos y medios de vida, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del período de sequía.

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