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EEUU critica impacto de remesas hondureñas

El intercambio de dinero, trabajo y oportunidades entre naciones continúa siendo un tema central en el debate sobre política migratoria y desarrollo económico en la región.

24 de febrero de 2026

El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) lanzó esta semana una polémica declaración en la que vincula los envíos de dinero de migrantes hacia Honduras con un supuesto efecto negativo en la economía estadounidense, generando un debate tanto político como económico entre analistas y autoridades de ambos países.

 

Según el comunicado difundido por el DHS en sus redes sociales, durante la administración del presidente Joe Biden aproximadamente un 5 % de la población hondureña habría ingresado de manera irregular a territorio de EEUU, y ese grupo de migrantes habría enviado al exterior remesas valoradas en 5 800 millones de dólares durante su estancia, dinero que la agencia calificó como un “impacto” que afectaría la prosperidad económica estadounidense.

 

El organismo también señaló que esos recursos representan cerca del 27 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, destacando la elevada dependencia del país centroamericano en los envíos desde el exterior.

 

La postura del DHS fue enmarcada dentro de una narrativa crítica a lo que calificó como una política de fronteras “abiertas” en los últimos años, y sostuvo que las remesas enviadas por migrantes desde Estados Unidos “socavan la prosperidad económica” de ese país. La declaración acompañó llamados a reforzar el control en las fronteras y a priorizar políticas migratorias más estrictas bajo la actual administración estadounidense, que ha prometido abordar el flujo irregular de personas hacia su territorio.

 

La publicación causó reacciones inmediatas en círculos económicos de Honduras. Para algunos economistas locales, las cifras presentadas por la agencia estadounidense no coinciden con los datos oficiales y responden más a una estrategia de carácter político que a un análisis riguroso del impacto real de los flujos migratorios y de remesas.

 

El economista Julio Raudales, por ejemplo, calificó como “errónea” la interpretación del DHS y recordó que países como México reciben flujos incluso mayores de remesas desde territorio estadounidense.

 

El debate sobre remesas y migración no es nuevo. Las transferencias financieras enviadas por hondureños residentes en el exterior constituyen una fuente crucial de divisas para la economía de su país de origen—en años recientes estas han representado más de una cuarta parte del PIB y se han mantenido como un pilar para miles de hogares que dependen de estos recursos para consumo, educación, salud y vivienda.

 

No obstante, la utilización de estos datos en una narrativa que los presenta como una “pérdida” para la economía estadounidense ha generado críticas de analistas que señalan que las remesas también son un reflejo de la integración laboral de migrantes que aportan activamente a la economía de EEUU y que los recursos que envían al exterior no necesariamente implican una reducción de riqueza sino un intercambio de tipo de gasto y consumo.

 

En medio de la polémica, especialistas señalan que el fenómeno de las remesas debe analizarse con una perspectiva amplia que considere tanto los beneficios que representan para las economías receptoras como el papel que juega la migración legal e irregular en los mercados laborales y en las relaciones económicas entre países. El intercambio de dinero, trabajo y oportunidades entre naciones continúa siendo un tema central en el debate sobre política migratoria y desarrollo económico en la región.

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