Economía hondureña muestra señales mixtas: inflación estable y deuda al alza
El incremento estuvo relacionado principalmente con el encarecimiento de hortalizas, granos básicos y alimentos consumidos fuera del hogar, lo que refleja un impacto directo en la canasta básica de los hondureños.

25 de septiembre de 2025
El más reciente Boletín Económico del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) revela un panorama complejo para la economía nacional: mientras la producción muestra un crecimiento moderado y la inflación se mantiene controlada, el endeudamiento público y el peso del gasto corriente continúan marcando desafíos estructurales para el país.
El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), indicador que refleja el pulso de la producción nacional, registró en julio un aumento interanual de 3.2%, menor al 3.8% alcanzado en el mismo mes del 2024. Aunque en el acumulado de enero a julio el crecimiento se ubica en 3.9%, el informe advierte que julio se convirtió en el tercer mes consecutivo con desaceleración.
Los sectores con mayor dinamismo fueron la intermediación financiera (+11.4%) y transporte y almacenamiento (+11.9%), mientras que la industria manufacturera repuntó 1.6% tras haber mostrado una caída el año anterior.
El agro también reflejó resultados positivos, con un crecimiento de 3.5% en agricultura, silvicultura y pesca, impulsado en gran parte por la cosecha de café y el alza internacional de su precio.
En agosto de 2025, la inflación interanual se ubicó en 4.16%, inferior al 4.99% reportado un año antes. El incremento estuvo relacionado principalmente con el encarecimiento de hortalizas, granos básicos y alimentos consumidos fuera del hogar, lo que refleja un impacto directo en la canasta básica de los hondureños.
Uno de los motores más importantes de la economía sigue siendo el ingreso de divisas por remesas. Hasta el 11 de septiembre, Honduras había recibido 8,408.9 millones de dólares, lo que representa 1,708.6 millones más que en 2024. En promedio, los migrantes enviaron 846.9 dólares mensuales a sus familias.
No obstante, el informe advierte que factores como la posible cancelación del TPS, la aplicación de un impuesto del 1% a las remesas en 2026 y las políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos podrían modificar la tendencia en los próximos años.
El reporte también expone que, al 18 de septiembre, la ejecución del gasto de la administración central alcanzaba los 158,806.2 millones de lempiras, equivalente al 59.5% del presupuesto vigente. De esa cifra, 77% se destinó al pago de deuda, salarios y transferencias, lo que limita los recursos disponibles para inversión productiva.
La deuda pública cerró en 2024 con un saldo de 17,373 millones de dólares, lo que representa un incremento cercano al 21% en los últimos cuatro años (unos 3,000 millones adicionales). Del total, un 54% corresponde a deuda externa, lo que incrementa la vulnerabilidad del país ante alzas en tasas de interés, variaciones cambiarias o dificultades de refinanciamiento.
El boletín señala que, aunque el endeudamiento puede ser una herramienta para financiar proyectos de desarrollo, su efecto es contraproducente si los recursos no se dirigen a inversiones que generen retornos económicos y sociales.
En conclusión, la economía hondureña atraviesa un momento de contrastes: mientras los envíos de remesas y algunos sectores productivos sostienen el crecimiento, la presión de la deuda y la alta dependencia del gasto corriente siguen siendo grandes retos para el desarrollo sostenible del país.










