Deportados en África buscan regresar a EEUU
Los migrantes afectados describen su situación como un período de espera sin respuestas claras. Algunos sostienen que tenían procesos migratorios pendientes en Estados Unidos y que, pese a ello, terminaron siendo trasladados fuera del país.

14 de agosto de 2026
Migrantes hondureños, cubanos y de distintos países africanos que fueron expulsados de Estados Unidos y trasladados a terceros países enfrentan un escenario marcado por la incertidumbre. Algunos aseguran que desean volver a territorio estadounidense y cuestionan las condiciones en las que se produjo su deportación.
La situación se enmarca en el endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que ha ampliado las operaciones de deportación y recurrido a acuerdos con terceros países para recibir a migrantes expulsados de Estados Unidos.
Uno de los casos que ha generado mayor atención corresponde a hondureños y cubanos enviados a Bangui, capital de la República Centroafricana. Algunos de los deportados aseguran que fueron trasladados sin conocer con claridad cuál sería su destino final ni qué posibilidades tendrían posteriormente de regresar a Estados Unidos.
Los migrantes afectados describen su situación como un período de espera sin respuestas claras. Algunos sostienen que tenían procesos migratorios pendientes en Estados Unidos y que, pese a ello, terminaron siendo trasladados fuera del país.
Entre los casos conocidos figura el de un hondureño de 31 años enviado a Bangui junto con ciudadanos cubanos y personas de otras nacionalidades. Según testimonios recogidos en reportes sobre el caso, algunos deportados afirmaron que fueron detenidos por agentes migratorios, esposados y posteriormente incluidos en vuelos hacia África.
Una vez en la República Centroafricana, las dificultades continuaron. Los migrantes han señalado problemas relacionados con el idioma, las condiciones de alojamiento, la movilidad y la falta de familiares o redes de apoyo. También han expresado preocupación por las condiciones de seguridad del país al que fueron trasladados.
El escenario resulta especialmente complejo para quienes tenían familiares, empleos y años de residencia en Estados Unidos. Para ellos, la deportación implica no solo abandonar el territorio estadounidense, sino también quedar separados de sus círculos familiares y económicos.
En el caso de los hondureños, la incertidumbre se suma a las dificultades que enfrentan otros compatriotas expulsados de Estados Unidos, particularmente quienes buscan recuperar el contacto con familiares que permanecieron en ese país o encontrar mecanismos legales para regresar.
Para los deportados trasladados a terceros países, uno de los principales reclamos es conocer qué ocurrirá después. Algunos desean regresar a Estados Unidos, mientras otros buscan alternativas para reunirse con sus familias o retornar a sus países de origen.










