Crisis en el CNE pone en riesgo el TREP y cronograma electoral
La falta de consensos y la demora en la contratación y ejecución de servicios electorales ha provocado la alarma tanto dentro como fuera de Honduras, poniendo en riesgo no solo el TREP, sino la credibilidad de todo el proceso electoral de 2025, vital para el futuro democrático del país.

23 de julio de 2025
La crisis interna que atraviesa el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras amenaza con paralizar uno de los componentes clave para la transparencia de las elecciones generales programadas para el próximo 30 de noviembre de 2025: el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP).
El CNE enfrenta una crisis institucional desde la renuncia inesperada de Ana Paola Hall, quien era consejera electoral. La ausencia continua de Marlon Ochoa, otro consejero, ha impedido alcanzar el quórum necesario para aprobar decisiones claves. La politización y las disputas internas han generado una instrumentalización del órgano electoral que dificulta su funcionamiento normal.
La falta de consensos y la demora en la contratación y ejecución de servicios electorales ha provocado la alarma tanto dentro como fuera de Honduras, poniendo en riesgo no solo el TREP, sino la credibilidad de todo el proceso electoral de 2025, vital para el futuro democrático del país.
El TREP es vital para ofrecer resultados rápidos y confiables el día de los comicios, asegurando la confianza ciudadana y la legitimidad del proceso electoral. Sin embargo, los continuos bloqueos en las sesiones del CNE, provocados por la renuncia de la consejera Ana Paola Hall y la ausencia reiterada de otro consejero, Marlon Ochoa, han generado una parálisis institucional preocupante.
A la fecha, solo una empresa ha presentado una oferta para la adjudicación del servicio del TREP, dificultando así cumplir con los plazos legales establecidos. Intentos de extender los tiempos para la presentación de propuestas no han surtido el efecto esperado, debido al clima de incertidumbre y la falta de quórum para tomar decisiones.
Además, otros procesos fundamentales como la adquisición y activación del sistema biométrico, crucial para la identificación segura de los votantes, también se han visto afectados. La auditoría externa, indispensable para garantizar la transparencia del proceso, enfrenta retrasos y falta de coordinación técnica.
Expertos electorales, organizaciones sociales y observadores internacionales han expresado su alarma ante esta situación, que pone en duda la capacidad del CNE para organizar elecciones limpias, transparentes y en tiempo. La credibilidad del proceso electoral es clave para la estabilidad democrática de Honduras, más aún en un contexto político polarizado y con desconfianza ciudadana.
Esta crisis se enmarca en un contexto de fuertes tensiones políticas y desacuerdos entre los miembros del CNE, que han derivado en bloqueos que afectan no solo la logística electoral, sino también la confianza en las instituciones encargadas de velar por la democracia.
Para el país, esta paralización supone un riesgo significativo, ya que compromete el calendario electoral y podría generar un efecto dominó en la planificación de comicios que deben garantizar la renovación de las autoridades públicas en un marco de paz y legalidad.










