Congreso elimina recesos y sesionará todo el año
El decreto establece la habilitación de sesiones permanentes a lo largo del año, eliminando en la práctica los recesos tradicionales que limitaban la actividad parlamentaria.

11 de abril de 2026
El Congreso Nacional aprobó una reforma que permite a los diputados sesionar durante los 365 días del año, marcando un cambio significativo en la dinámica del Poder Legislativo hondureño.
Tradicionalmente, el Congreso Nacional de Honduras desarrolla sesiones ordinarias entre enero y octubre, con períodos de receso establecidos en la normativa vigente.
Sin embargo, con esta nueva disposición, se busca flexibilizar el funcionamiento legislativo y garantizar continuidad en la discusión de temas considerados prioritarios para el país.
La medida fue aprobada por el pleno legislativo mediante la dispensa de debates, lo que permitió agilizar su entrada en vigor. El decreto establece la habilitación de sesiones permanentes a lo largo del año, eliminando en la práctica los recesos tradicionales que limitaban la actividad parlamentaria.
Según lo aprobado, el Congreso podrá reunirse tanto en sesiones ordinarias como extraordinarias en cualquier momento, con el objetivo de discutir y aprobar iniciativas de ley, decretos y otros asuntos de interés nacional sin interrupciones prolongadas.
Además, la normativa otorga a la junta directiva del Legislativo la facultad de habilitar sesiones incluso en los períodos que anteriormente eran considerados de descanso, sin necesidad de emitir nuevos decretos, lo que amplía el margen de acción institucional ante situaciones urgentes o de alta relevancia.
La decisión se enmarca en un contexto político en el que el Congreso enfrenta una agenda cargada de temas clave, incluyendo reformas, procesos de fiscalización y discusiones de interés público que requieren mayor disponibilidad de tiempo para su análisis.
Con esta reforma, el Poder Legislativo busca proyectar una imagen de mayor actividad y respuesta ante las demandas nacionales, aunque también abre el debate sobre la efectividad de las sesiones continuas y su impacto en la calidad del trabajo parlamentario.










