Arzobispo de San Pedro Sula llama a la clase política hondureña a reflexionar: “Honduras es un país de mucho calvario y todos queremos paz”
En el marco de la Semana Santa, el arzobispo de San Pedro Sula, monseñor Michael Leniham, lanzó un firme y reflexivo mensaje a la clase política de Honduras, recordándoles que el país atraviesa un “calvario” constante y que el pueblo hondureño anhela paz.

7 de abril de 2025
En el marco de la Semana Santa, el arzobispo de San Pedro Sula, monseñor Michael Leniham, lanzó un firme y reflexivo mensaje a la clase política de Honduras, recordándoles que el país atraviesa un “calvario” constante y que el pueblo hondureño anhela paz.
“Todos queremos paz. Honduras es un país de mucho calvario”, expresó el arzobispo al invitar a los políticos a abrir sus corazones durante este tiempo litúrgico. Leniham enfatizó que la Semana Santa no es solo para la gente humilde o los feligreses, sino también para quienes ejercen el poder y toman decisiones que afectan el rumbo del país.
“Que esta Semana Santa sea un momento de reflexión profunda sobre el destino de Honduras en los próximos años”, exhortó el religioso, instando a los líderes políticos a meditar seriamente sobre sus acciones y su impacto en la vida nacional. No obstante, advirtió que la Semana Santa “no puede convertirse en una semana política”.
Sus declaraciones surgen en un contexto de aguda crisis institucional en Honduras, acentuada por las elecciones primarias del pasado 9 de marzo de 2025. El proceso ha evidenciado una profunda polarización entre los partidos, en particular entre el oficialista Libertad y Refundación (Libre), que impulsa a Rixi Moncada como su candidata presidencial, y una oposición fragmentada. Este conflicto político se inscribe en una historia reciente marcada por el continuismo del Partido Nacional en el poder y por denuncias de fraude, corrupción y tensiones constantes entre los poderes del Estado.
Monseñor Leniham también dirigió su mensaje al pueblo hondureño, llamando a vivir con intensidad y espiritualidad la Semana Santa. Señaló que, aunque es válido descansar o ir a la playa, también es fundamental dedicar tiempo a la oración y a las celebraciones litúrgicas, tales como el Domingo de Ramos, la Cena del Señor el Jueves Santo, el Viacrucis del Viernes Santo, la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección.
“La iglesia es universal, y no importa dónde estén, los hondureños pueden participar de estos momentos. La Semana Santa es un tiempo de reflexión, y debemos dejarnos iluminar por la palabra de Dios”, concluyó.
Las palabras del arzobispo resuenan como un llamado a la conciencia en un país donde la clase política, según múltiples sectores de la sociedad civil, ha sido una de las principales responsables del deterioro democrático y social de las últimas décadas.










