Aranceles de EE.UU. sacuden mercado cafetero; Honduras ve oportunidad estratégica
Tensiones comerciales de EE.UU. redibujan el mapa del café latinoamericano: Honduras podría ganar terreno

25 de julio de 2025
La nueva ola de aranceles impuesta por la administración de Donald Trump sobre el café importado ha generado una sacudida en la estructura del comercio cafetero latinoamericano. Mientras gigantes como Brasil y Colombia enfrentan sanciones que amenazan sus exportaciones hacia Estados Unidos, algunos países como Honduras ven una ventana de oportunidad para posicionarse estratégicamente en este reconfigurado mercado.
El golpe más fuerte lo recibe Brasil, el mayor productor y exportador mundial de café, que a partir del 1 de agosto enfrentará un arancel del 50 % sobre sus envíos al mercado estadounidense. Esto representa una amenaza directa para más de 2.000 millones de dólares en exportaciones brasileñas, que equivalen al 16 % de su producción y cerca de un tercio del consumo total de café en EE.UU.
En reacción, la Asociación Brasileña de la Industria del Café (ABIC) advirtió sobre “impactos profundamente negativos” que afectarán desde pequeños productores hasta grandes exportadores. El país sudamericano explora contrarreloj mecanismos legales y diplomáticos para que el café sea excluido del paquete arancelario, mientras diversifica sus destinos hacia Asia y Medio Oriente.
Colombia, otro peso pesado del sector, tampoco escapa del impacto. Con exportaciones que superaron los 1.500 millones de dólares hacia EE.UU. en 2024, enfrenta un gravamen del 10 % que, aunque menor al de Brasil, pone en riesgo su posición en el mercado premium estadounidense. Representantes del sector cafetalero colombiano temen que los consumidores migren hacia productos más económicos, debilitando el café de alta calidad en un contexto de inflación persistente.
México y Perú también encaran medidas similares, con aranceles que podrían alterar su dinámica de precios internos y reducir márgenes de ganancia. En el caso de México, caficultores de estados clave como Chiapas y Veracruz temen que los costos se trasladen al productor, mientras en Perú se acelera la búsqueda de nuevos mercados como Chile, donde las exportaciones se han disparado en lo que va de 2025.
En medio de esta turbulencia, Honduras podría convertirse en uno de los pocos países de la región con capacidad de reaccionar favorablemente, si actúa con agilidad. Miguel Pon, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café de Honduras (ADECAFEH), señaló que las sanciones contra Brasil abren un espacio para que el café hondureño gane participación en EE.UU., siempre que el país sepa “posicionarse rápidamente como una opción confiable en calidad, trazabilidad y volúmenes”.
En 2024, Honduras exportó más de 430 millones de dólares en café a Estados Unidos, que absorbió cerca del 29 % de sus envíos. El país, conocido por su producción diversificada y creciente enfoque en sostenibilidad, tendría la oportunidad de ocupar parte del vacío que dejarán sus competidores tradicionales si logra negociar condiciones favorables de acceso al mercado norteamericano.
El panorama aún está en movimiento. Mientras se avecina la fecha clave del 1 de agosto, los gobiernos latinoamericanos intentan reactivar canales diplomáticos con Washington, conscientes de que lo que está en juego no es solo el precio del café, sino la estabilidad de millones de empleos rurales y la competitividad global de una de sus principales industrias de exportación.
La guerra comercial del café apenas comienza, y los próximos meses serán decisivos para definir qué países logran adaptarse y cuáles quedarán rezagados en un mercado cada vez más condicionado por la geopolítica.










