Arancel al 1 % sobre remesas desde EEUU entra en vigencia
La nueva normativa, incluida como parte de la llamada One Big Beautiful Bill Act, impone un impuesto especial del 1 % sobre ciertas transferencias de dinero enviadas desde individuos ubicados dentro de Estados Unidos hacia destinatarios en otros países.

31 de diciembre de 2025
A partir del 1 de enero de 2026, las remesas que hondureños y otros migrantes envíen desde Estados Unidos a sus familias en el extranjero estarán sujetas a un arancel del 1 % sobre el monto transferido, tras la aprobación y promulgación de una ley federal estadounidense que incorpora esta medida en su sistema tributario internacional.
La nueva normativa, incluida como parte de la llamada One Big Beautiful Bill Act, impone un impuesto especial del 1 % sobre ciertas transferencias de dinero enviadas desde individuos ubicados dentro de Estados Unidos hacia destinatarios en otros países.
Esta tasa grava remesas en efectivo y otros instrumentos similares, aunque están exentas las transferencias realizadas desde cuentas bancarias o con tarjetas de crédito o débito emitidas en Estados Unidos.
El gravamen entrará en vigor al comenzar el año 2026 y será recaudado por los proveedores de servicios de remesas, quienes deberán retener y remitir ese porcentaje al fisco estadounidense en sus reportes fiscales trimestrales.
Este cambio ha generado inquietud entre las familias hondureñas que dependen de las remesas como una fuente clave de ingresos, dado que estos envíos representan una parte sustancial de la economía nacional. Según datos del Banco Central de Honduras, las remesas familiares recibidas durante 2025 superaron los 11 mil millones de dólares, con Estados Unidos como principal país de origen de esos fondos.
Aunque un impuesto del 1 % puede parecer reducido, expertos advierten que puede traducirse en millones de dólares adicionales pagados por los migrantes cada año, afectando el dinero disponible para gastos básicos como alimentación, educación y salud en los hogares receptores.
El contexto de esta medida se enmarca en un esfuerzo más amplio de la administración estadounidense por ajustar y ampliar su recaudación fiscal sobre ciertos tipos de transacciones internacionales, lo que ha generado debate entre sectores que consideran que la carga podría perjudicar a familias inmigrantes y receptoras de remesas en países en desarrollo.
Organizaciones comunitarias y especialistas han planteado que, si bien esta tasa no impide el envío de remesas, podría incentivar el uso de canales electrónicos exentos del impuesto, además de abrir discusiones sobre cómo mitigar su impacto en la economía familiar de los hogares dependientes de estas transferencias.
Con su entrada en vigor, tanto hondureños en Estados Unidos como sus familias en Honduras deberán adaptarse a este nuevo contexto fiscal, mientras analizan formas de optimizar los envíos para minimizar los efectos de la retención del 1 % sobre las remesas que sostienen a miles de hogares en el país centroamericano.










