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Ana García difunde defensa de JOH

La ex primera dama Ana García de Hernández compartió en la red social X fragmentos de una entrevista en la que el expresidente Juan Orlando Hernández vuelve a rechazar los señalamientos en su contra, asegura que fue víctima de una persecución política.

6 de abril de 2026

La ex primera dama Ana García de Hernández compartió en la red social X fragmentos de una entrevista en la que el expresidente Juan Orlando Hernández vuelve a rechazar los señalamientos en su contra, asegura que fue víctima de una persecución política y sostiene que su encarcelamiento respondió, según su versión, a una operación diseñada para apartarlo del escenario público hondureño. La entrevista fue publicada el 5 de abril de 2026 por Libertad Digital.

 

En esa conversación, Hernández insiste en que siempre ha sostenido su inocencia y afirma que durante su juicio no se presentó “prueba material” en su contra, sino únicamente testimonios de personas que, de acuerdo con su relato, habrían sido afectadas por decisiones adoptadas durante su gestión. También vincula su condena a una supuesta alianza de actores políticos y criminales, entre ellos sectores de la izquierda hondureña, el oficialismo de entonces y figuras del Partido Demócrata en Estados Unidos, una acusación que expone como parte de su defensa pública.

 

La publicación retomada por Ana García vuelve a colocar en la discusión pública la postura que ha mantenido el exmandatario desde que enfrentó la justicia estadounidense. En sus declaraciones, Hernández asegura que su caso estuvo rodeado de motivaciones políticas y no exclusivamente judiciales, al tiempo que presenta su versión como la de un dirigente que, a su criterio, fue castigado por sus decisiones en materia de seguridad y combate al narcotráfico.

 

A lo largo de la entrevista, el exgobernante plantea que su condena fue construida sobre una narrativa impulsada por adversarios políticos y por estructuras criminales que, según él, buscaban neutralizar a quien había afectado sus intereses. Bajo esa línea argumentativa, sostiene que fue convertido en un símbolo útil para atacar a sectores conservadores cercanos al expresidente estadounidense Donald Trump, a quien menciona de forma directa al referirse al contexto político de su caso.

 

Hernández también recurre a comparaciones con episodios ocurridos en la política hondureña desde 2013, asegurando que existían materiales audiovisuales que involucraban a personas cercanas al entorno de la izquierda, mientras que en su contra —según afirma— no hubo videos, audios, llamadas ni documentos que respaldaran las acusaciones. En ese punto, el exmandatario intenta reforzar la tesis de un trato diferenciado, insistiendo en que el proceso judicial sirvió, en su lectura, para abrir paso a un cambio político en Honduras que terminó concretándose con la llegada de la izquierda al poder en 2021.

 

Otro de los pasajes más sensibles de la entrevista es el referido a su tiempo en prisión. Hernández describe condiciones de encierro severas durante su primer mes de reclusión, al asegurar que permaneció en una unidad de aislamiento donde no podía distinguir entre el día y la noche y donde el contacto humano era prácticamente inexistente, salvo al momento de recibir alimentos. Con ello, busca subrayar que, además de lo judicial, enfrentó un castigo desproporcionado en el plano personal y humano.

 

La difusión de estos fragmentos por parte de Ana García reaviva un tema que sigue generando fuertes divisiones en Honduras. Mientras el entorno del exmandatario insiste en presentar el caso como una persecución con fondo ideológico, sus declaraciones continúan siendo parte de un debate cargado de tensión política, memoria reciente y confrontación partidaria.

 

En el plano nacional, estas afirmaciones resurgen en un momento distinto al que vivió Honduras durante la administración de Xiomara Castro, ya que el país es gobernado actualmente por Nasry Asfura, quien asumió la Presidencia el 27 de enero de 2026 tras imponerse en las elecciones de 2025.

 

En consecuencia, la entrevista y su posterior difusión en redes no solo reactivan la narrativa de defensa del exmandatario, sino que también alimentan una nueva fase de disputa por el relato político de los últimos años: una batalla en la que Juan Orlando Hernández busca reposicionarse ante la opinión pública, insistiendo en que fue víctima de una operación dirigida a sacarlo del camino, mientras sus palabras vuelven a encender el choque entre oficialismo, oposición y memoria histórica reciente.

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