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Advierten mayor impacto de El Niño hacia diciembre

La UNAH había advertido desde abril que 2026 estaría marcado por condiciones de sequía, aunque en ese momento no se proyectaba necesariamente un escenario climático catastrófico.

31 de agosto de 2026

Honduras podría enfrentar un escenario climático más complicado durante los próximos meses debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, con una posible intensificación de sus efectos hacia diciembre. Especialistas advierten que la reducción de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas podrían profundizar los problemas relacionados con el agua y la producción agrícola en diferentes regiones del país.

 

El fenómeno de El Niño altera los patrones habituales del clima al modificar las condiciones del océano Pacífico y la circulación atmosférica. En Centroamérica suele asociarse con períodos más secos y temperaturas elevadas, aunque la intensidad de sus efectos puede variar según la zona y la evolución del evento.

 

Para Honduras, la preocupación aumenta debido a que varias regiones ya han experimentado déficit de lluvias y dificultades para garantizar agua destinada al consumo y las actividades productivas. La UNAH había advertido desde abril que 2026 estaría marcado por condiciones de sequía, aunque en ese momento no se proyectaba necesariamente un escenario climático catastrófico.

 

Las nuevas proyecciones mantienen bajo vigilancia el comportamiento de El Niño durante el segundo semestre del año. De acuerdo con los expertos consultados por El Heraldo, la tendencia hacia condiciones más secas podría mantenerse y adquirir mayor intensidad conforme avance el calendario, con diciembre señalado como un período particularmente importante.

 

Uno de los principales riesgos está relacionado con la disponibilidad de agua. Una menor cantidad de lluvias puede reducir la recuperación de fuentes hídricas, afectar los niveles de ríos y quebradas y aumentar la presión sobre los sistemas destinados al abastecimiento de las comunidades.

 

El sector agrícola también se encuentra entre los más expuestos. Los períodos prolongados sin precipitaciones pueden afectar los cultivos, reducir la humedad del suelo y aumentar las necesidades de riego. La situación resulta especialmente delicada para los pequeños productores que dependen directamente de las lluvias para desarrollar sus actividades.

 

La ganadería enfrenta un escenario similar. La falta de agua y de pastos puede incrementar los costos de alimentación y mantenimiento del ganado, mientras que las temperaturas elevadas aumentan el estrés sobre los animales. En algunas zonas del país ya se han reportado dificultades relacionadas con la falta de alimento y agua para el ganado.

 

Otro elemento que mantiene la atención de las autoridades es la posibilidad de que el déficit de precipitaciones se prolongue durante varios meses. Un reporte publicado esta semana señaló que El Niño podría profundizar la sequía y provocar reducciones importantes de las lluvias en Honduras.

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