75 municipios en alerta roja por sequía
La medida comenzó a regir desde la noche del martes 18 de agosto y responde a los reportes meteorológicos que advierten un escenario más cálido y seco de lo habitual, con efectos directos sobre las fuentes de agua, la producción agrícola y el abastecimiento para consumo humano y animal.

19 de agosto de 2026
La falta de lluvias llevó a las autoridades hondureñas a elevar el nivel de emergencia en buena parte del territorio nacional. La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) declaró Alerta Roja en 75 municipios, mientras otros 71 quedaron en Alerta Amarilla y 88 en Alerta Verde debido a las condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño.
La medida comenzó a regir desde la noche del martes 18 de agosto y responde a los reportes meteorológicos que advierten un escenario más cálido y seco de lo habitual, con efectos directos sobre las fuentes de agua, la producción agrícola y el abastecimiento para consumo humano y animal.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), Honduras enfrenta condiciones vinculadas con un evento fuerte de El Niño. El retraso de las lluvias ha provocado un déficit acumulado de precipitaciones estimado entre 100 y 200 milímetros en diferentes zonas del país.
A esta situación se suma un incremento de las temperaturas de entre 0.5 y 1 grado Celsius, particularmente durante el período comprendido entre marzo y agosto. La zona sur aparece entre las regiones más golpeadas por la combinación de escasez de lluvia y temperaturas elevadas.
Los municipios bajo Alerta Roja se concentran principalmente en Francisco Morazán, Choluteca, El Paraíso, La Paz, Valle y Comayagua.
Francisco Morazán reúne 23 municipios en esta categoría, seguido de Choluteca con 16, El Paraíso con 13, La Paz con 10, Valle con nueve y Comayagua con cuatro. El Distrito Central también figura entre las zonas bajo el nivel máximo de alerta.
Mientras tanto, otros municipios permanecen bajo vigilancia mediante los niveles amarillo y verde, lo que eleva a 234 de los 298 municipios del país los que se encuentran actualmente bajo algún tipo de alerta relacionada con la sequía.
La reducción de las precipitaciones representa una presión adicional para las fuentes destinadas al consumo de la población y para las actividades agropecuarias. La falta de agua también puede afectar los cultivos y aumentar las dificultades económicas de las familias que dependen directamente de la agricultura y la ganadería.
La evolución de las condiciones climáticas será determinante para establecer si la situación mejora o continúa deteriorándose. El impacto de la sequía no se limita a la disponibilidad inmediata de agua, sino que también plantea riesgos para la producción de alimentos y la recuperación de las comunidades afectadas.










