“El Fantasma” niega haber acusado a JOH por crimen de Said Lobo
A más de tres años del crimen, el caso sigue generando repercusiones políticas y judiciales, mientras las autoridades hondureñas mantienen abiertas las indagaciones y la cooperación internacional para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades.

16 de marzo de 2026
El nombre de Gerson Emir Cuadra Soto, conocido como “El Fantasma”, volvió a generar controversia en Honduras luego de que el propio señalado difundiera un video desde una cárcel en Estados Unidos para rechazar versiones que lo vinculan con declaraciones sobre el asesinato de Said Lobo, hijo del expresidente hondureño Porfirio Lobo Sosa.
En el mensaje, Cuadra Soto aseguró que nunca ha declarado ante el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ni ha reconocido responsabilidad en el crimen ocurrido en Tegucigalpa en julio de 2022. También negó haber mencionado al exmandatario Juan Orlando Hernández como supuesto autor intelectual del ataque, como se había insinuado en declaraciones públicas recientes.
El video surge luego de que el expresidente Porfirio “Pepe” Lobo afirmara que autoridades estadounidenses le habrían comunicado que el detenido confesó su participación en el asesinato de su hijo y que, además, habría señalado a Hernández como quien ordenó el crimen. Estas afirmaciones reactivaron el debate político alrededor del caso.
Sin embargo, Cuadra Soto sostiene que esas versiones son falsas. Según dijo, la única ocasión en que tuvo contacto con agentes federales fue el día de su arresto en Estados Unidos, cuando le informaron sobre su detención y posteriormente fue trasladado a prisión.
El hondureño también expresó desconcierto por aparecer en medio de acusaciones políticas entre figuras de alto perfil en el país, afirmando que no comprende por qué su nombre ha sido utilizado en el enfrentamiento público entre líderes políticos.
El asesinato de Said Lobo ocurrió la madrugada del 14 de julio de 2022 cuando el joven y otros tres acompañantes fueron atacados a tiros al salir de un centro nocturno en el bulevar Morazán de Tegucigalpa, un hecho que conmocionó al país y que continúa bajo investigación.
A más de tres años del crimen, el caso sigue generando repercusiones políticas y judiciales, mientras las autoridades hondureñas mantienen abiertas las indagaciones y la cooperación internacional para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades.










