
Venezuela mantiene incertidumbre sobre vuelos por presión militar
27 de noviembre de 2025

El plazo de 48 horas que Venezuela otorgó a las aerolíneas que habían cancelado vuelos para retomar operaciones finalizó este a media noche del miércoles, prolongando la incertidumbre sobre la conectividad aérea y generando preocupación entre los miles de pasajeros afectados.
La autoridad aeronáutica del país no emitió hasta el mediodía pronunciamiento sobre si revocaría permisos de vuelo ni detalló qué medidas aplicaría a las compañías que incumplieron la orden.
El ministro de Interior y líder chavista, Diosdado Cabello, defendió la soberanía del país sobre su espacio aéreo y subrayó que “Venezuela decide quién vuela y quién no”. En su programa semanal ‘Con el mazo dando’, Cabello afirmó: “Si en 48 horas no reanudan los vuelos, no los reanuden más. Quédense con sus aviones y nosotros nos quedamos con nuestra dignidad”.
La situación aérea se complicó tras la advertencia del gobierno estadounidense de extremar precauciones sobre el espacio venezolano y el sur del Caribe, lo que provocó cancelaciones por parte de varias aerolíneas internacionales, entre ellas Air Europa, Iberia, Plus Ultra, Turkish Airlines, TAP, Avianca, Gol y Latam. Turkish Airlines extendió la suspensión hasta el 1 de diciembre, mientras Avianca reprogramó vuelos hacia Caracas para el 5 de diciembre. Por su parte, compañías como Copa, Wingo, Boliviana de Aviación y Satena continúan operando.
En medio de la tensión, un avión estadounidense con 175 migrantes deportados aterrizó sin incidentes en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, lo que las autoridades venezolanas señalaron como evidencia de que el espacio aéreo es seguro y una muestra del “doble discurso” de Washington. Posteriormente, Caracas confirmó que EEUU solicitó permisos especiales para vuelos de repatriación.
La presión se intensifica en el Caribe, donde la Fuerza Aérea estadounidense realizó ejercicios con bombarderos B-52H dentro de la operación ‘Lanza del Sur’, destinada oficialmente a combatir el narcotráfico. El despliegue militar de Washington incluye ahora dos aeropuertos en República Dominicana, autorizados de forma temporal para operaciones logísticas, lo que fue criticado por Caracas como una “locura imperial”.
Venezuela, a su vez, prepara acciones de defensa civil y comunitaria en respuesta a lo que califica como amenazas externas. La vicepresidenta Delcy Rodríguez llamó al diálogo y rechazó la movilización militar estadounidense, mientras Cabello impulsó la organización territorial para cualquier eventualidad. El fiscal general Tarek William Saab, por su parte, apoyó la posibilidad de conversaciones directas entre Nicolás Maduro y Donald Trump, enfatizando que estos contactos podrían “salvar muchas vidas”.
El país sigue en un escenario de tensión donde la diplomacia, la soberanía aérea y la presión militar internacional se entrelazan, manteniendo en vilo tanto a ciudadanos como a operadores aéreos.



