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Venezuela despliega ejército para resguardar instalaciones petroleras

Voceros oficialistas han convocado además a trabajadores del sector petrolero a permanecer alertas y colaborar en la protección de las instalaciones, subrayando que estos activos representan no solo riqueza económica, sino también soberanía nacional frente a presiones externas.

31 de diciembre de 2025

El gobierno de Venezuela ha anunciado que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) mantiene una vigilancia reforzada en puntos clave de la industria petrolera nacional, en un momento de crecientes tensiones con Estados Unidos por cuestiones energéticas y operaciones militares en el mar Caribe.

 

Autoridades castrenses informaron que unidades especializadas han sido desplegadas en el Complejo Petroquímico Ana María Campos, en el estado Zulia, y en la Refinería de Paraguaná, en el estado Falcón, con el objetivo declarado de garantizar la seguridad integral de estas infraestructuras estratégicas para la economía venezolana.

 

En un video divulgado por líderes militares, el jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral (Redi) 1 Occidental explicó que la FANB ha establecido “anillos de seguridad concéntricos” alrededor de los complejos energéticos, y que la Unidad de Reacción Rápida (URRA) está lista para responder a cualquier riesgo que pueda amenazar estas instalaciones.

 

El Centro de Refinación Paraguaná es una de las plantas más importantes del país, con capacidad para producir gasolina, diésel y otros derivados del petróleo, mientras que el Complejo Petroquímico Ana María Campos abastece insumos clave como fertilizantes y productos plásticos, ambos pilares de la industria energética venezolana.

 

El comunicado oficial de la FANB se produce en un contexto marcado por presión y acciones de Estados Unidos contra buques petroleros venezolanos, incluida la incautación de al menos dos tanqueros que transportaban crudo en aguas del Caribe.

Además, el gobierno estadounidense ha anunciado medidas para bloquear la salida y entrada de petroleros sancionados desde puertos venezolanos como parte de su estrategia de presión económica sobre Caracas.

 

El despliegue militar coincide con un incremento de la presencia naval y aérea estadounidense en la región, lo que ha sido presentado por Caracas como un intento de “acosar y amenazar” los recursos energéticos venezolanos.

Funcionarios del gobierno venezolano acusan a Washington de emplear pretextos como la lucha contra el narcotráfico para justificar su presencia, mientras Caracas denuncia que estos movimientos buscan presionar por un cambio de régimen favorable a los intereses energéticos de Estados Unidos.

 

Voceros oficialistas han convocado además a trabajadores del sector petrolero a permanecer alertas y colaborar en la protección de las instalaciones, subrayando que estos activos representan no solo riqueza económica, sino también soberanía nacional frente a presiones externas.

 

Analistas internacionales han señalado que la escalada de movimientos militares y económicos alrededor de la industria petrolera venezolana refleja una de las principales líneas de fricción entre Caracas y Washington en 2025, profundizando la disputa sobre sanciones, exportaciones de crudo y la influencia geopolítica en el Caribe.

 

La situación sigue en desarrollo, con ambos países manteniendo posturas firmes: Venezuela insiste en la defensa de su infraestructura estratégica y soberanía energética, mientras Estados Unidos continua operaciones marítimas y sanciones dirigidas a limitar la capacidad de exportación de petróleo venezolano bajo el argumento de hacer cumplir sanciones internacionales.

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