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Trump vuelve a mencionar “toma amistosa” de Cuba

10 de marzo de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este lunes la posibilidad de que su país pueda implementar lo que describió como una “toma de control amistosa” de Cuba, en medio de la crítica situación económica y energética que atraviesa la isla caribeña.

 

Durante una conferencia de prensa en Miami, Trump aseguró que Cuba enfrenta “serios problemas” y que Washington podría intervenir si no se llega a un acuerdo, aunque no definió claramente cómo se materializaría esa acción.

 

Las referencias de Trump a una “toma de control amistosa” se producen en un contexto de fuertes tensiones geopolíticas en la región, exacerbadas por la situación en Venezuela, la escasez de petróleo y el impacto de sanciones económicas en Cuba.

 

El mandatario ha repetido en diversas ocasiones que Cuba “está en graves problemas”, un diagnóstico que coincide con la profunda crisis energética y financiera que enfrenta la isla, pero que también plantea dudas sobre posibles implicaciones para la soberanía cubana y la estabilidad regional.

 

Trump señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, está llevando negociaciones con representantes cubanos con el objetivo de facilitar un cambio que, según él, beneficiaría tanto a Cuba como a Estados Unidos.

 

Sin embargo, el mandatario añadió que si dichas negociaciones no prosperan, la intervención podría no ser tan “amistosa”, dejando entrever que podría existir algún tipo de presión o acción más directa si las condiciones no mejoran o no se llega a un entendimiento.

 

El jefe de la Casa Blanca describió a Cuba como un país “en ruinas”, sin energía ni recursos financieros suficientes para cubrir sus necesidades básicas, y remarcó que el cese del apoyo económico de Venezuela ha empeorado la situación en la isla.

 

Trump argumentó que, ante esta crisis, Estados Unidos podría establecer un nuevo orden político o económico en Cuba, aunque no especificó fechas ni mecanismos para ello.

 

La declaración del presidente estadounidense ha generado inquietud internacional debido a que sugiere un cambio en la política exterior hacia Cuba, país que desde hace décadas ha mantenido un régimen comunista y relaciones tensas con Washington.

 

El gobierno cubano ha declarado en varias ocasiones que no mantiene conversaciones formales de alto nivel con Estados Unidos, aunque tampoco ha negado totalmente la posibilidad de contactos informales entre funcionarios de ambos países.

 

Analistas internacionales han advertido que, aunque las declaraciones de Trump pueden interpretarse como presión política y diplomática, cualquier acción directa sobre un Estado soberano como Cuba encontraría significativas barreras legales y diplomáticas, además de posibles reacciones de la comunidad internacional. Por ahora, el enfoque parece centrarse en negociaciones y sanciones económicas, mientras el futuro de las relaciones entre ambos países sigue siendo incierto.

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