
Rusia lanza ataque con misil hipersónico Oreshnik en Ucrania
10 de enero de 2026

Las fuerzas rusas llevaron a cabo un ataque masivo durante la noche del viernes, que incluyó decenas de misiles y drones, así como el primer uso del misil hipersónico balístico Oréshnik contra Leópolis, marcando una peligrosa escalada en el conflicto con Ucrania, según autoridades ucranianas y reportes internacionales.
El bombardeo combinó más de 30 misiles y cerca de 242 drones, dirigidos contra Kiev y otras ciudades, causando al menos cuatro muertos, 25 heridos y daños significativos en viviendas, escuelas y servicios públicos, incluido el suministro de energía y agua para miles de residentes.
Las autoridades militares ucranianas explicaron que la mayoría de los misiles y drones fueron interceptados, pero que el misil hipersónico Oreshnik, lanzado hacia Leópolis, en el oeste del país, no pudo ser derribado. Este misil viaja a velocidades superiores a 13 000 km/h y representa una de las armas de mayor alcance y precisión en el arsenal ruso.
Según el alcalde de Leópolis, Andrí Sadovi, se trata de la primera vez que esa ciudad, situada a menos de 70 km de la frontera con la Unión Europea, es alcanzada por este tipo de proyectil durante el conflicto actual, lo que subraya la amplitud geográfica que ha adquirido la ofensiva militar.
El impacto del ataque ha sido especialmente severo en la infraestructura crítica de Kiev, donde miles de familias quedaron sin electricidad ni calefacción en pleno invierno, obligando a las autoridades locales a considerar evacuaciones temporales hacia zonas con fuentes alternativas de energía.
Ucrania ha denunciado el uso de este armamento como un crimen de guerra, y el presidente Volodímir Zelenski hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para emitir una respuesta clara y fortalecer el apoyo a su país ante esta escalada.
El empleo del misil hipersónico Oreshnik, capaz de evadir muchas defensas antiaéreas, ha generado alarma entre aliados occidentales, ya que su utilización cerca de fronteras europeas plantea interrogantes sobre la seguridad regional y la estabilidad en la zona del conflicto.
Este episodio se suma a una serie de ofensivas que han caracterizado la guerra entre Rusia y Ucrania desde 2022, y es visto por analistas como un indicio de que Moscú está dispuesto a intensificar su campaña militar pese a las sanciones y presiones diplomáticas internacionales.



