Petro pide ayuda a EE. UU. para esclarecer atentado contra Uribe Turbay
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó este martes colaboración a Estados Unidos para investigar el atentado que dejó gravemente herido al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, durante un acto de campaña en Bogotá el pasado sábado.

11 de junio de 2025
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó este martes colaboración a Estados Unidos para investigar el atentado que dejó gravemente herido al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, durante un acto de campaña en Bogotá el pasado sábado.
El atentado contra Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial del partido Centro Democrático, marca uno de los incidentes de violencia política más graves en Colombia en los últimos años. El ataque se produjo en medio de un evento público en Bogotá, y fue ejecutado por un menor armado con una pistola adquirida en EE. UU.
La solicitud de ayuda internacional del presidente Gustavo Petro busca esclarecer los vínculos del arma y determinar si hay redes más amplias detrás del atentado. La situación revive temores de un retorno a los años más oscuros de la política colombiana, cuando los asesinatos de candidatos fueron parte del panorama electoral.
“He pedido a través de la embajada de EE. UU. que los organismos de ese país ayuden a profundidad en la investigación del intento de asesinato del senador Uribe Turbay”, declaró Petro a través de su cuenta oficial en la red social X.
El jefe de Estado reveló además un dato clave en la indagación: “El arma del sicario fue comprada en Arizona y pasó por la Florida”. La pistola, una Glock de 9 milímetros, fue utilizada por un menor de 15 años que atacó al político por la espalda, según informó la Fiscalía General de la Nación.
Uribe Turbay, miembro del partido opositor Centro Democrático y nieto del expresidente Julio César Turbay (1978–1982), continúa en estado crítico, internado en una clínica de Bogotá. El ataque, ocurrido a menos de un año de las elecciones presidenciales de 2026, ha sacudido a la opinión pública colombiana y ha generado preocupación por una posible reactivación de la violencia política en el país.
La gravedad del hecho remite a los trágicos episodios vividos en Colombia en la década de 1990, cuando varios candidatos presidenciales fueron asesinados. Distintas figuras políticas y organismos de derechos humanos han exigido garantías de seguridad para todos los aspirantes y un rápido esclarecimiento del caso.



