
Noruega investiga a exlíder del Nobel por vínculos con Epstein
7 de febrero de 2026

Las autoridades noruegas anunciaron la apertura de una investigación penal por presunta corrupción agravada contra Thorbjørn Jagland, ex primer ministro de Noruega, expresidente del Comité Noruego del Premio Nobel de la Paz y antiguo secretario general del Consejo de Europa, tras la revelación de documentos que lo vinculan con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
La pesquisa fue iniciada por la Autoridad Nacional para la Investigación y el Enjuiciamiento de Delitos Económicos y Ambientales (Økokrim), que señaló que existen fundamentos suficientes para explorar si Jagland pudo haber recibido beneficios indebidos como regalos, viajes o préstamos relacionados con su posición, en el contexto de sus contactos con Epstein, quien murió en 2019 mientras enfrentaba un juicio por delitos sexuales.
Los nuevos archivos divulgados por Estados Unidos bajo el llamado Epstein Files Transparency Act han desatado un escándalo que afecta a varias figuras europeas de alto perfil, incluidas autoridades políticas y miembros de familias reales.
En Noruega, además de la investigación a Jagland, se debatió esta semana un pedido para crear una comisión independiente que examine también los contactos entre diplomáticos del país y Epstein, después de que salieran a la luz comunicaciones y planes de reuniones de años recientes.
La Fiscalía también solicitó al Ministerio de Asuntos Exteriores noruego que inicie el proceso para levantar la inmunidad de Jagland, debido a su condición de exlíder de una organización internacional, lo cual permitiría a los investigadores avanzar con plenas facultades.
Jagland, figura destacada en la política noruega durante décadas —incluyendo su mandato como primer ministro entre 1996 y 1997 y su liderazgo en el Comité Nobel entre 2009 y 2015— ya había admitido encuentros anteriores con Epstein, aunque descartó que fueran extensos ni malintencionados. Sin embargo, la ampliación de pruebas y documentos publicados recientemente ha intensificado el escrutinio público.
El caso también ha tenido repercusiones más amplias en la sociedad noruega: la princesa heredera Mette‑Marit se vio obligada a ofrecer disculpas públicas por su vínculo con Epstein, después de que los archivos mostraran comunicaciones más prolongadas de lo que inicialmente se había reconocido.
Organismos opositores y sectores políticos han pedido que se investiguen otros posibles lazos entre representantes del gobierno y la red del financista estadounidense, lo que ha generado presión para una revisión más profunda de cómo se manejaron las relaciones institucionales con Epstein en Europa.
La investigación en Noruega se produce en un momento en el que se reexamina la influencia de figuras poderosas sobre instituciones públicas y privadas, y pone en el centro del debate la transparencia y la rendición de cuentas de aquellos que han ocupado altos cargos en organismos internacionales clave.


