
Maduro y Cilia Flores sufren heridas durante su captura por fuerzas de EEUU
7 de enero de 2026

El depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, resultaron heridos durante el operativo militar con el que fuerzas especiales de Estados Unidos los capturaron en Caracas, informaron fuentes oficiales y abogados tras su traslado y comparecencia ante un tribunal federal en Nueva York.
De acuerdo con los reportes, los golpes que ambos sufrieron ocurrieron mientras intentaban escapar dentro de su propio complejo residencial cuando tropas estadounidenses irrumpieron para arrestarlos el pasado 3 de enero. Según las versiones divulgadas, Maduro y Flores se golpearon la cabeza contra una puerta de acero de bajo umbral en un intento por huir, lo que les causó heridas visibles antes de ser detenidos y trasladados bajo custodia.
Tras ser capturados, ambos recibieron atención médica básica inmediatamente, incluyendo una evaluación a bordo del avión que los llevó desde Venezuela hasta Estados Unidos, indicaron fuentes familiarizadas con la operación. En la primera audiencia ante la Corte Federal en Manhattan, el abogado de Flores solicitó exámenes adicionales alegando que ella sufrió lesiones significativas posiblemente una fractura o hematomas fuertes en las costillas además de contusiones en la cabeza.
Durante la vista preliminar del caso, tanto Maduro como Cilia Flores se declararon no culpables de los cargos que enfrentan en Estados Unidos, que incluyen delitos relacionados con narcotráfico y conspiración para introducir drogas al mercado estadounidense.
Testigos presentes en la audiencia señalaron que los dos mostraban signos claros de incomodidad y debilidad física al sentarse y desplazarse en la sala del tribunal.
El juez federal que preside el caso ordenó mantener a la pareja bajo custodia mientras se programa una nueva audiencia, debido a la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga, según las fuentes judiciales que asistieron al procedimiento.
La operación que terminó con la detención de Maduro y Flores fue ejecutada por unidades de élite estadounidenses en una misión que, según Washington, buscaba neutralizar a líderes acusados de delitos graves y restablecer el estado de derecho en Venezuela.
Autoridades estadounidenses han defendido su acción como una medida basada en órdenes judiciales y cargos criminales prolongados, aunque la intervención ha suscitado críticas y debates sobre la soberanía y el derecho internacional.
El impacto político de la captura ha sido profundo, con reacciones encontradas en la comunidad internacional y diversas manifestaciones dentro y fuera de Venezuela. Sectores de la población celebran el arresto como un avance contra dirigentes acusados de corrupción y narcotráfico, mientras que otros lo califican de injerencia extranjera que vulnera la autonomía del país sudamericano.
A medida que avanza el proceso judicial en Estados Unidos, el estado de salud de Maduro y Cilia Flores y la forma en que ambos enfrentan las acusaciones continuarán siendo aspectos centrales del caso, que ya ha captado la atención de medios, gobiernos y organismos internacionales.



