
Gobierno Venezolano remueve a jefe militar clave
19 de marzo de 2026

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, tras más de una década al frente de las Fuerzas Armadas, en una de las decisiones más significativas dentro de la actual reconfiguración del poder en el país.
La destitución ocurre en medio de un proceso de reestructuración del gobierno venezolano, liderado por Delcy Rodríguez desde inicios de 2026, tras asumir la presidencia en un escenario marcado por una crisis institucional y cambios en el equilibrio de poder.
El anuncio fue realizado de forma oficial, confirmando que el general en jefe Gustavo González López asumirá el cargo de manera inmediata, en sustitución de Padrino, quien había sido designado en 2014 y se mantenía como una de las figuras más influyentes del aparato militar venezolano.
La salida de Padrino marca el fin de uno de los períodos más largos en ese puesto, caracterizado por su cercanía con el expresidente Nicolás Maduro y su papel central en el control de las fuerzas armadas durante años de crisis política y social.
Aunque el gobierno agradeció públicamente su trayectoria y lealtad, también se indicó que asumirá nuevas funciones dentro de la estructura estatal, sin detallar cuáles serán sus responsabilidades futuras.
El nuevo titular de Defensa, González López, cuenta con experiencia en áreas de inteligencia y seguridad, habiendo ocupado cargos clave dentro del sistema militar y de contrainteligencia, lo que refuerza el perfil estratégico de su nombramiento.
Analistas consideran que este movimiento responde a una estrategia para consolidar el control sobre las fuerzas armadas, un actor clave en la estabilidad política del país, especialmente tras los recientes acontecimientos que han alterado el panorama interno y externo de Venezuela.
La salida de Padrino, considerado durante años un pilar del chavismo, refleja además un cambio en la correlación de fuerzas dentro del oficialismo, en un momento donde el gobierno busca reorganizar su estructura y adaptarse a nuevas presiones tanto internas como internacionales.
Con este ajuste, el Ejecutivo venezolano envía una señal de renovación en su cúpula militar, mientras persisten las interrogantes sobre el rumbo político del país y el impacto de estos cambios en la estabilidad institucional.


