Más de 600 millones siguen sin acceso a energía eléctrica en el mundo
El informe destaca que el acceso global a la electricidad se mantiene en torno al 92 %, pero con fuertes desigualdades regionales que frenan el cumplimiento de las metas internacionales de desarrollo sostenibles.

25 de junio de 2026
Un nuevo informe global advierte que alrededor de 655 millones de personas aún no tienen acceso a la electricidad en 2024, una cifra que evidencia los rezagos persistentes en materia de energía y los desafíos para alcanzar la meta de acceso universal planteada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El estudio, elaborado por organismos internacionales vinculados al sector energético y sanitario, señala que aunque la cobertura eléctrica mundial ha avanzado en las últimas décadas, el ritmo de expansión se ha desacelerado, dejando a millones de personas en condiciones de vulnerabilidad energética, especialmente en regiones de África subsahariana y zonas rurales de países en desarrollo.
De acuerdo con el análisis, la falta de electricidad no solo limita el acceso a servicios básicos como iluminación, educación o salud, sino que también obliga a cerca de 2.000 millones de personas a depender de combustibles contaminantes para cocinar, lo que representa un riesgo directo para la salud y el medio ambiente.
El informe destaca que el acceso global a la electricidad se mantiene en torno al 92 %, pero con fuertes desigualdades regionales que frenan el cumplimiento de las metas internacionales de desarrollo sostenibles.
Las mayores carencias se concentran en países de bajos ingresos, donde las infraestructuras eléctricas siguen siendo insuficientes o inestables. En estas zonas, la expansión de la red eléctrica avanza lentamente frente al crecimiento poblacional, lo que amplía la brecha de acceso.
Expertos señalan que esta situación también impacta en la productividad económica, el desarrollo educativo y la atención sanitaria, profundizando los ciclos de pobreza en comunidades enteras.
El informe plantea la necesidad de acelerar las inversiones en energías limpias, redes de distribución y soluciones descentralizadas, como sistemas solares, para reducir la dependencia de combustibles fósiles y ampliar la cobertura energética en zonas aisladas.
Asimismo, se insiste en la cooperación internacional como un factor clave para cerrar la brecha energética antes de 2030, meta establecida en la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
Pese a los avances tecnológicos y la expansión de las energías renovables, el acceso universal a la electricidad sigue siendo un reto pendiente a nivel mundial, con millones de personas aún fuera del sistema energético moderno.
Las proyecciones apuntan a que, sin una aceleración significativa en las inversiones y políticas públicas, los objetivos globales en materia de energía podrían no cumplirse en el plazo previsto.



