
Lula insiste en mediar, pero su influencia con Trump es limitada
12 de enero de 2026

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos con el objetivo de influir en la crisis política y militar en Venezuela, ofreciendo el papel de mediador entre el gobierno de Caracas y la administración del presidente Donald Trump.
Sin embargo, expertos en relaciones internacionales consideran que el margen real de maniobra de Brasil para lograr un acuerdo con Washington es muy reducido, dada la postura actual de ambas partes.
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha marcado un nuevo punto de fricción en la región, con gobiernos aliados y opositores reaccionando de manera diversa según sus posiciones políticas.
Hace meses, Lula se ofreció públicamente como posible mediador en la crisis ven en la que participaron deliberaciones con Trump y Maduro para evitar la escalada del conflicto.
La comunidad internacional permanece dividida sobre cuál es la mejor ruta para una solución sostenible, con algunos países apoyando el diálogo y otros respaldando la intervención económica o política.
Lula ha mantenido conversaciones con líderes regionales, incluyendo a los mandatarios de México, Colombia, España y Canadá, para explorar una solución negociada que alivie tensiones tras los recientes acontecimientos en Venezuela, entre ellos la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Asimismo, el presidente brasileño se ha comunicado con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reforzando su papel como interlocutor regional.
No obstante, analistas consultados por agencias internacionales señalan que Brasil enfrenta limitaciones profundas para mediar directamente con Trump sobre el futuro político venezolano. Parte de la razón es que ni el gobierno interino venezolano ni la administración estadounidense parecen interesados en que un mediador externo dirija las negociaciones sobre la transición democrática o los cambios estructurales en Caracas.
Expertos brasileños y estadounidenses han expresado que la captura de Maduro ha abierto una fase compleja del conflicto, en la que las prioridades de Washington y Caracas difieren sustancialmente, lo que dificulta que un tercero consiga puntos de encuentro. Algunos observadores sostienen que Trump, según sus declaraciones públicas, preferiría consolidar un régimen que acepte sus intereses estratégicos antes que iniciar un proceso de diálogo guiado por Brasil.
A pesar de estas limitaciones, Lula no ha abandonado su apuesta diplomática. Brasil ha ofrecido interlocución y ha subrayado la importancia de evitar un conflicto armado en el hemisferio, promoviendo soluciones pacíficas que respeten la soberanía venezolana y fomenten un proceso negociado. El mandatario también ha encabezado esfuerzos para coordinar acciones humanitarias y la liberación de presos políticos en Venezuela como parte de su enfoque hacia una salida menos violenta a la crisis.
En meses recientes, Lula también ha reiterado en foros internacionales que una intervención militar en Venezuela sería una “catástrofe humanitaria” para la región, subrayando la necesidad de buscar alternativas diplomáticas antes que recurrir a la fuerza. Estas declaraciones han sido hechas tanto en cumbres regionales como en reuniones bilaterales.



