León XIV pide “desarmar” la IA de la lógica de dominio
En su intervención, León XIV subrayó que la IA no puede considerarse neutral, ya que su desarrollo y uso están determinados por decisiones humanas que pueden amplificar desigualdades o, por el contrario, favorecer el bien común.
.jpg)
25 de mayo de 2026
El papa León XIV afirmó que la inteligencia artificial debe ser “desarmada” de aquellas dinámicas que la convierten en una herramienta de dominio, exclusión y muerte, durante la presentación oficial de su primera encíclica, en la que plantea una profunda reflexión ética sobre el impacto global de esta tecnología en la vida humana.
El pronunciamiento del pontífice se enmarca en la difusión de la encíclica Magnifica humanitas, documento en el que la Iglesia católica analiza los desafíos de la revolución digital y la expansión de la inteligencia artificial, advirtiendo sobre sus efectos en la economía, la política, la guerra y la cohesión social.
En su intervención, León XIV subrayó que la IA no puede considerarse neutral, ya que su desarrollo y uso están determinados por decisiones humanas que pueden amplificar desigualdades o, por el contrario, favorecer el bien común.
El papa explicó que el término “desarmar” no es casual, sino una forma de advertir sobre el riesgo de que la tecnología se convierta en un mecanismo de poder concentrado en pocas manos, capaz de influir en la información, la economía y los procesos democráticos.
Asimismo, advirtió que la inteligencia artificial ya está transformando la manera en que se desarrollan los conflictos armados, donde los sistemas automatizados y el uso de datos pueden reducir la vida humana a simples cifras dentro de decisiones estratégicas.
El pontífice también comparó la necesidad de regular la IA con los esfuerzos históricos de desarme nuclear, señalando que ambas deben estar orientadas al servicio de la humanidad y no a la acumulación de poder o ventajas militares.
En el documento, además, se hace un llamado a la creación de marcos internacionales de regulación, con el objetivo de garantizar que el desarrollo tecnológico esté alineado con principios éticos, justicia social y respeto a la dignidad humana.
La propuesta del Vaticano se suma al creciente debate global sobre el papel de la inteligencia artificial en la sociedad contemporánea, en un momento en el que gobiernos, empresas tecnológicas y organismos multilaterales discuten cómo establecer límites y controles efectivos sobre esta tecnología en expansión.



