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Lago de Güija enfrenta una fuerte caída de agua

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Lago de Güija enfrenta una fuerte caída de agua

Pescadores con décadas de experiencia aseguran que niveles tan bajos normalmente se observan al final de la época seca, no durante la temporada en la que todavía se esperaba recuperación por las lluvias.

12 de septiembre de 2026

El lago de Güija, compartido por El Salvador y Guatemala, atraviesa una de las reducciones más preocupantes de su nivel de agua en los últimos años, una situación que ya afecta a las comunidades que dependen de la pesca y la agricultura. La sequía y las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño han dejado amplias zonas del fondo del lago expuestas.

 

Güija se encuentra entre el departamento salvadoreño de Santa Ana y el departamento guatemalteco de Jutiapa. El cuerpo de agua tiene una superficie aproximada de 45 kilómetros cuadrados y constituye un importante recurso ambiental y económico para las poblaciones de ambos países.

 

El descenso actual resulta especialmente llamativo porque, de acuerdo con habitantes de la zona, la reducción observada ronda los dos metros. Pescadores con décadas de experiencia aseguran que niveles tan bajos normalmente se observan al final de la época seca, no durante la temporada en la que todavía se esperaba recuperación por las lluvias.

 

La disminución del agua está modificando considerablemente el paisaje del lago. Sectores que anteriormente permanecían cubiertos han quedado al descubierto, dejando extensiones de terreno seco y dificultando las actividades de quienes utilizan pequeñas embarcaciones para trasladarse y trabajar.

 

Uno de los sectores más afectados es la pesca. Las comunidades cercanas dependen de esta actividad como fuente de ingresos y alimentación, por lo que la reducción del espejo de agua genera preocupación sobre la disponibilidad de peces y las condiciones para continuar con las labores habituales.

 

La agricultura también enfrenta riesgos. La falta de lluvias y la reducción de las reservas hídricas complican el desarrollo de cultivos en una zona donde el agua del lago y de los ríos asociados constituye un recurso fundamental. El panorama genera incertidumbre entre los habitantes, que esperan que las precipitaciones permitan recuperar parte del nivel perdido antes de que termine noviembre.

 

El fenómeno no representa únicamente un problema para las comunidades humanas.

El lago forma parte de un ecosistema de importancia ambiental, con presencia de especies de aves, peces y vegetación, además de sitios de interés arqueológico en el territorio salvadoreño. Su deterioro prolongado podría generar efectos sobre todo el complejo natural que rodea al cuerpo de agua.

 

La situación de Güija se suma a las señales de una crisis hídrica que afecta a diferentes zonas de Centroamérica. Para las comunidades fronterizas, la recuperación dependerá en buena medida del comportamiento de las lluvias en los próximos meses, mientras persiste la preocupación por un escenario climático que podría prolongar las condiciones de sequía.

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