Israel deja en duda el futuro de Netanyahu
De acuerdo con las encuestas divulgadas tras el cierre de las urnas, el partido Likud, encabezado por Netanyahu, obtendría entre 23 y 25 escaños, por debajo de los 32 que consiguió en las elecciones de 2022.

28 de octubre de 2026
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se impuso como candidato individual más votado en las elecciones legislativas, pero los sondeos a pie de urna indican que el bloque opositor podría reunir más escaños que la coalición oficialista, complicando sus posibilidades de mantenerse en el poder.
Los comicios del 27 de octubre se celebraron en medio de la tensión política por la guerra en Gaza, los desafíos de seguridad y las críticas a la gestión del Gobierno. El Parlamento israelí, conocido como Knéset, está integrado por 120 diputados y se necesitan al menos 61 para formar una mayoría parlamentaria.
De acuerdo con las encuestas divulgadas tras el cierre de las urnas, el partido Likud, encabezado por Netanyahu, obtendría entre 23 y 25 escaños, por debajo de los 32 que consiguió en las elecciones de 2022. Aunque se mantendría como una de las principales fuerzas políticas del país, sus aliados no alcanzarían por sí solos la cantidad de diputados necesaria para gobernar.
El bloque opositor, encabezado por Gadi Eisenkot y respaldado por varias agrupaciones políticas, podría sumar entre 52 y 53 escaños, según las proyecciones iniciales. Esta ventaja le daría una oportunidad para negociar la formación de un nuevo Gobierno, aunque tampoco dispone de una mayoría absoluta asegurada.
Eisenkot afirmó que buscará impulsar conversaciones con otras fuerzas para reemplazar la administración de Netanyahu. Por su parte, dirigentes opositores señalaron que los resultados reflejan el desgaste del oficialismo y la demanda de cambios en la conducción política del país.
Los partidos árabes también podrían desempeñar un papel determinante en las negociaciones, ya que las proyecciones les atribuyen entre 17 y 18 escaños. Sin embargo, las diferencias políticas y las reservas de los principales bloques respecto a posibles alianzas dificultan anticipar cómo se distribuirán los apoyos.
Entre los asuntos que marcaron la campaña figuran la seguridad nacional, la situación en Gaza, el costo de vida y las diferencias sobre el servicio militar para los sectores ultraortodoxos. Estos temas han aumentado las divisiones entre las fuerzas políticas y podrían influir en las conversaciones para establecer una nueva coalición.
Aunque Netanyahu aparece como ganador entre los partidos individuales, el desenlace dependerá de las negociaciones posteriores y de la capacidad de cada bloque para reunir los 61 votos necesarios. Por ello, las cifras de los sondeos a pie de urna ofrecen una primera orientación, pero no determinan por sí solas quién encabezará el próximo Gobierno israelí.


