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El papa Francisco, convaleciente, mantiene su visita a cárcel en Jueves Santo

En plena convalecencia por sus problemas respiratorios, el papa Francisco vive esta Semana Santa con limitaciones físicas, pero no ha querido renunciar a una de sus tradiciones más significativas: la visita a una cárcel romana el Jueves Santo. Este gesto, que repite cada año desde el inicio de su pontificado en 2013, refleja su compromiso con los más marginados, incluso en momentos de fragilidad personal.

17 de abril de 2025

En plena convalecencia por sus problemas respiratorios, el papa Francisco vive esta Semana Santa con limitaciones físicas, pero no ha querido renunciar a una de sus tradiciones más significativas: la visita a una cárcel romana el Jueves Santo. Este gesto, que repite cada año desde el inicio de su pontificado en 2013, refleja su compromiso con los más marginados, incluso en momentos de fragilidad personal.

 

“Lo vivo como puedo”, respondió el pontífice con voz débil desde la ventanilla de su coche a los periodistas que le preguntaban cómo estaba viviendo estos días santos. Luego, conmovido, compartió un pensamiento que siempre lo acompaña en estos encuentros: “Cada vez que entro en un lugar como este me pregunto por qué ellos y no yo”.

 

Aunque no participó en la misa Crismal celebrada por la mañana en la basílica de San Pedro, Francisco decidió mantener su visita vespertina a la prisión de Regina Coeli, ubicada en el céntrico barrio romano de Trastevere, la misma que visitó en 2018. Allí fue recibido con aplausos por los directivos y personal del penal, al que accedió en silla de ruedas, como ha sido habitual en los últimos tiempos debido a sus problemas de movilidad.

 

Durante el encuentro, que duró cerca de media hora, el papa se reunió con 70 reclusos. Aunque no pudo realizar el tradicional Lavado de pies, dirigió unas palabras de consuelo y cercanía:

 

“A mí me gusta hacer todos los años lo que Jesús hizo el Jueves Santo, el Lavado de pies, en la cárcel. Este año no puedo hacerlo, pero sí puedo y quiero estar cerca de vosotros. Rezo por vosotros y por vuestras familias”, expresó según informó el Vaticano.

 

El acto concluyó con una oración conjunta y la bendición papal, tras la cual el papa regresó a su residencia en el Vaticano. Llamó la atención que en esta ocasión no llevaba las cánulas nasales con las que se le ha visto en otras apariciones recientes, como el Jubileo de los Enfermos o el Domingo de Ramos.

 

Francisco fue dado de alta el pasado 23 de marzo, tras pasar 38 días ingresado en el hospital Gemelli. Desde entonces ha comenzado a reincorporarse de forma paulatina a sus labores, con intervenciones breves y limitadas. Este miércoles recibió al personal del hospital como parte de sus primeras audiencias públicas tras su hospitalización.

 

Sin embargo, debido a su estado de salud, ha delegado en varios cardenales las celebraciones litúrgicas más exigentes de esta Semana Santa. El Vía Crucis del Viernes Santo frente al Coliseo será presidido por el cardenal Baldassare Reina, aunque las meditaciones que se leerán fueron escritas personalmente por el papa.

 

El papa Francisco atraviesa una etapa delicada de salud, marcada por problemas respiratorios que lo mantuvieron hospitalizado durante más de un mes. Pese a ello, mantiene un esfuerzo por participar activamente en los ritos de Semana Santa, aunque de forma parcial y con ayudas.


Su visita a la cárcel Regina Coeli reitera su compromiso pastoral con los marginados y su voluntad de seguir presente en la vida de la Iglesia, aún en medio de la enfermedad. Su convalecencia ha llevado a que delegue funciones, pero sin dejar de aportar mensajes espirituales clave, como las meditaciones del Vía Crucis, en un periodo de fuerte carga simbólica para el catolicismo.

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