EEUU detiene a familiares de Soleimani
Qassem Soleimani, quien fue comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, murió en 2020 durante un ataque con drones ordenado por Estados Unidos en Bagdad, un hecho que elevó significativamente las tensiones entre ambos países.

6 de abril de 2026
Autoridades de Estados Unidos detuvieron a dos familiares del fallecido comandante iraní Qassem Soleimani, en una acción vinculada a medidas migratorias y de seguridad adoptadas por el gobierno estadounidense. Las detenidas, identificadas como la sobrina del exlíder militar y su hija, fueron puestas bajo custodia tras la revocación de su estatus legal en el país.
Según información oficial, ambas mujeres residían en territorio estadounidense con permisos vigentes, los cuales fueron anulados por el Departamento de Estado, lo que permitió su arresto por agentes federales. Tras la detención, quedaron bajo control de autoridades migratorias a la espera de un proceso de deportación.
La medida forma parte de una política más amplia orientada a sancionar a personas vinculadas o cercanas a estructuras del gobierno iraní. Funcionarios estadounidenses han señalado que las detenidas mantenían posturas públicas de apoyo al régimen de Teherán, lo que habría influido en la decisión de retirarles sus beneficios migratorios.
Qassem Soleimani, quien fue comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, murió en 2020 durante un ataque con drones ordenado por Estados Unidos en Bagdad, un hecho que elevó significativamente las tensiones entre ambos países.
El caso se desarrolla en un contexto internacional marcado por fricciones entre Washington y Teherán, con episodios recientes que han incrementado la presión política y diplomática entre ambas naciones.
De acuerdo con reportes oficiales, las detenidas permanecen bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras se define su situación legal y eventual expulsión del país.
Las autoridades también han adoptado medidas adicionales contra otros familiares de altos funcionarios iraníes, incluyendo la cancelación de permisos de residencia y restricciones de ingreso a territorio estadounidense, como parte de un endurecimiento en la política exterior.
El caso ha generado reacciones en distintos sectores, incluyendo cuestionamientos desde ámbitos políticos y mediáticos en Irán, donde algunos han puesto en duda los vínculos familiares señalados por Estados Unidos.
Este episodio vuelve a reflejar el clima de tensión persistente entre ambos países, en un escenario donde las decisiones migratorias y de seguridad se entrelazan con el conflicto geopolítico más amplio que mantienen Washington y Teherán.


