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EEUU y China enfrentan punto decisivo en tregua comercial de 90 días

Estados Unidos y China se encuentran en una fase crítica justo antes de que finalice la tregua comercial de 90 días establecida en mayo, la cual buscaba frenar la escalada arancelaria que afectaba a ambas economías y al comercio global.

11 de agosto de 2025

A pocos días de la expiración del acuerdo temporal, ambas potencias buscan evitar un recrudecimiento de su guerra arancelaria, aunque persisten diferencias en áreas estratégicas.

 

Estados Unidos y China se encuentran en una fase crítica justo antes de que finalice la tregua comercial de 90 días establecida en mayo, la cual buscaba frenar la escalada arancelaria que afectaba a ambas economías y al comercio global.

 

Durante este periodo, Washington redujo significativamente los impuestos que aplicaba a productos importados desde China, pasando de un 145% a cerca del 30%, mientras que Pekín ajustó sus gravámenes sobre mercancías estadounidenses del 125% a un 10%. Estas medidas lograron un respiro temporal y mejoraron el ambiente en los mercados internacionales.

 

Sin embargo, a pesar de estos avances iniciales, persisten discrepancias importantes que amenazan con poner fin a la pausa. Los desacuerdos se concentran en sectores de alta tecnología, especialmente en lo relativo a los semiconductores y la inteligencia artificial, donde ambas naciones mantienen posturas firmes para proteger sus intereses estratégicos.

 

Además, factores geopolíticos, como la influencia de Rusia en la región y otras tensiones internacionales, dificultan las negociaciones, haciendo que la relación comercial entre las dos potencias siga siendo tensa y compleja.

 

Funcionarios estadounidenses, incluido el secretario del Tesoro Scott Bessent, han indicado que existe una voluntad preliminar para extender la tregua, pero reconocen que aún no se ha cerrado un acuerdo formal. Las reuniones recientes en Estocolmo han servido para continuar el diálogo, aunque la falta de avances concretos genera preocupación entre los inversionistas y afecta la estabilidad de los mercados.

 

Por su parte, la administración del presidente Donald Trump enfrenta una fuerte presión interna para lograr un pacto que proteja los intereses de Estados Unidos sin deteriorar su relación con su principal socio comercial. El desenlace de esta negociación será crucial para definir el rumbo de la economía global en los próximos meses.

 

En conclusión, aunque ambas partes han mostrado disposición para seguir negociando, las diferencias estructurales en torno a la tecnología y la seguridad nacional mantienen la incertidumbre sobre una solución definitiva y duradera.

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