
Cuba asegura preparación militar ante posible tensión con EEUU
23 de marzo de 2026

El Gobierno de Cuba afirmó que sus Fuerzas Armadas se mantienen en estado de preparación ante la posibilidad de una eventual agresión militar por parte de Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión política y económica entre ambos países.
La declaración fue realizada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, quien explicó que, aunque el escenario no se considera inminente, la isla no puede descartar ningún riesgo. En ese sentido, subrayó que sería “ingenuo” no adoptar medidas preventivas frente a un posible conflicto.
Según el funcionario, la doctrina defensiva de Cuba contempla la movilización integral del país en caso de una agresión externa, destacando que la preparación militar forma parte de una política permanente de seguridad nacional.
No obstante, reiteró que La Habana no considera probable una acción militar directa, aunque reconoce el incremento de tensiones en el escenario internacional.
El pronunciamiento se da en medio de un deterioro en las relaciones bilaterales, marcado por sanciones económicas, restricciones al suministro energético y declaraciones recientes desde Washington que han elevado la incertidumbre.
Analistas señalan que estas condiciones han profundizado la crisis interna en la isla, especialmente en sectores como el transporte y la generación eléctrica.
Por su parte, autoridades cubanas han insistido en que el país no representa una amenaza para Estados Unidos y han reiterado su disposición a mantener canales de diálogo, siempre bajo principios de respeto mutuo y soberanía. Sin embargo, también han advertido que cualquier intento de intervención sería respondido con firmeza.
En contraste, desde el ámbito militar estadounidense se ha señalado que no existen planes activos para una invasión, lo que sugiere que, pese al aumento en el tono político, ambas naciones mantienen posturas que combinan advertencias con mensajes de contención.
Este nuevo episodio refleja el delicado equilibrio en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, donde factores históricos, económicos y geopolíticos continúan influyendo en un vínculo marcado por la desconfianza y la tensión recurrente.


