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Canje de prisioneros da esperanza para liberar civiles ucranianos retenidos en Rusia

Este reciente canje representa un punto de inflexión, al concretarse el acuerdo inicial firmado en Estambul y al poner en marcha un programa que utiliza como moneda de cambio a colaboradores rusos detenidos en Ucrania. La estrategia ucraniana busca así presionar a Moscú para que acceda a liberar a civiles, aunque persisten dudas sobre la voluntad real del gobierno ruso.

26 de mayo de 2025

La reciente devolución de 120 civiles ucranianos cautivos, canjeados por 70 colaboradores rusos retenidos por Kiev, ha generado en Ucrania un renovado optimismo sobre la posibilidad de establecer un mecanismo eficaz que permita la liberación de miles de civiles aún retenidos en Rusia.

 

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha generado un prolongado escenario de violencia y detenciones arbitrarias, con miles de civiles retenidos en condiciones precarias. Las negociaciones para intercambiar prisioneros han sido limitadas y fragmentadas, dificultando la liberación masiva de personas atrapadas en la guerra.

 

Este reciente canje representa un punto de inflexión, al concretarse el acuerdo inicial firmado en Estambul y al poner en marcha un programa que utiliza como moneda de cambio a colaboradores rusos detenidos en Ucrania. La estrategia ucraniana busca así presionar a Moscú para que acceda a liberar a civiles, aunque persisten dudas sobre la voluntad real del gobierno ruso.

 

La comunidad internacional sigue de cerca estos intercambios, que además de su importancia humanitaria, son indicadores clave del estado de las negociaciones y de las tensiones geopolíticas en la región. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos continúan denunciando los abusos y la falta de acceso a la justicia para los detenidos civiles

 

Este intercambio, ocurrido el domingo 25 de mayo de 2025, fue el 65º desde el inicio de la invasión rusa, pero representa un avance significativo, ya que anteriormente la liberación de civiles ucranianos se había realizado de manera esporádica y caso por caso, sumando apenas 173 personas liberadas. Con esta operación, se completó el canje pactado en Estambul que contempla la liberación de 1,000 presos por cada bando.

 

Ucrania ha exigido reiteradamente la liberación incondicional de civiles, pero Rusia ha mostrado poco interés en cumplir esta demanda. Ante esta negativa, las autoridades ucranianas implementaron un plan estratégico denominado «Quiero volver con mi gente», impulsado por la Sede de Coordinación para el Tratamiento de Prisioneros de Guerra. Este proyecto expone públicamente los perfiles de cerca de 300 colaboradores rusos detenidos por suministrar información a Rusia o participar en ataques contra Ucrania, con la intención de que Moscú los reclame a cambio de civiles ucranianos.

 

En el último canje se liberaron, entre otros, a Maksim Bokovenko, un ex policía ucraniano condenado por filtrar datos militares a Rusia. Mientras tanto, los nombres de los civiles liberados no han sido revelados oficialmente.

 

Entre los detenidos que esperan ser liberados está Mariano García Calatayud, ciudadano español y pareja de la ucraniana Tetiana Mariana, quien fue apresado durante la ocupación rusa de Jersón hace más de tres años por su oposición al régimen.

 

El defensor del pueblo ucraniano, Dmitro Lubinets, calcula que más de 16,000 civiles permanecen en cautiverio ruso, aunque la cifra exacta es difícil de confirmar debido a la falta de listas oficiales por parte de Moscú. Entre los detenidos hay periodistas, líderes comunitarios, exsoldados y opositores, muchos de ellos incomunicados, sin cargos formales ni acceso a representación legal.

 

Organizaciones de derechos humanos han denunciado que la detención prolongada constituye una grave violación del derecho internacional y califican estas prácticas como crímenes de guerra, debido a los informes constantes de torturas, violencia sexual, y otras formas de maltrato en los centros de detención rusos.

 

Casos emblemáticos incluyen a políticos locales como los alcaldes de Jersón y Gola Pristan, detenidos desde hace tres años sin juicio. Además, la muerte bajo tortura de civiles ucranianos ha marcado profundamente a las comunidades, ejemplificada en los casos de Andrí Pashchenko y la periodista Victoria Roshchina, cuyos cuerpos fueron devueltos meses después de su fallecimiento en cautiverio.

 

Este último intercambio de prisioneros abre la puerta a la esperanza de un mecanismo de liberación más sistemático y amplio que permita aliviar el sufrimiento de miles de civiles ucranianos atrapados en el conflicto.

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