América Latina frente al reto del e-waste: oportunidad y desafío

14 de octubre de 2025
Cada 14 de octubre se conmemora el Día Internacional del E-Waste, una fecha que busca sensibilizar sobre la creciente acumulación de desechos electrónicos y su impacto en el medio ambiente, la salud pública y la economía. En América Latina, la producción de e-waste aumenta año tras año, generando preocupación, pero también abriendo la puerta a nuevas oportunidades de innovación, economía circular y responsabilidad empresarial.
Se considera e-waste a cualquier dispositivo eléctrico o electrónico que ha quedado obsoleto o que ya no se utiliza, incluidos celulares, computadoras, electrodomésticos, cargadores y baterías. La gestión inadecuada de estos residuos puede tener consecuencias graves: contaminación de suelos y cuerpos de agua, emisión de sustancias tóxicas al aire, riesgos para la salud de quienes los manipulan y pérdidas económicas por materiales valiosos que se desperdician.

América Latina y el Caribe producen aproximadamente 4 millones de toneladas de e-waste al año, pero solo un pequeño porcentaje —entre 3% y 4%— se recicla correctamente. La mayor parte del reciclaje se realiza de manera informal, sin protocolos de seguridad ni controles ambientales adecuados, lo que incrementa los riesgos para trabajadores y comunidades.
El panorama regional muestra que Brasil, México, Argentina, Colombia y Chile concentran la mayor parte de los residuos electrónicos, y las cifras continúan en ascenso.
Ante esta realidad, las empresas tienen un papel decisivo. Adoptar prácticas de reciclaje y reutilización no solo reduce impactos ambientales, sino que también permite recuperar materiales, cumplir regulaciones, reforzar la imagen corporativa y fomentar la innovación tecnológica. Por ejemplo, Samsung Electronics ha implementado programas como One Stop Experience, que facilita la entrega de dispositivos antiguos al comprar uno nuevo, y Trade In, que incentiva el intercambio de equipos usados por descuentos en productos recientes. Estos esfuerzos forman parte de una estrategia global que busca reciclar 10 millones de toneladas de e-waste desde 2009 y establecer sistemas de logística inversa sólidos en todos los mercados para 2030.

Billy Moreira, director senior de Customer Satisfaction de Samsung para América Latina, destaca: “Nuestro compromiso va más allá de desarrollar productos innovadores. Buscamos soluciones que reduzcan el impacto ambiental e involucren a los consumidores en la economía circular”.
Además del reciclaje, la compañía trabaja en aumentar la eficiencia energética de sus dispositivos, reduciendo el consumo de electricidad y las emisiones de carbono a lo largo del ciclo de vida de los equipos.

Expertos coinciden en que la clave para enfrentar el reto del e-waste no depende solo de las empresas: la participación ciudadana es fundamental. Separar los dispositivos viejos, llevarlos a puntos de recolección autorizados y aprovechar programas de canje permite que los residuos electrónicos se conviertan en recursos para nuevos productos. En este sentido, cada usuario tiene la oportunidad de contribuir activamente a la reducción del impacto ambiental y fomentar una cultura de consumo responsable.
El e-waste es uno de los residuos de más rápido crecimiento en el mundo, y Latinoamérica no es la excepción.
Transformar este desafío en una oportunidad requiere colaboración entre gobiernos, empresas y ciudadanos. Adoptar la economía circular, invertir en innovación y garantizar una disposición segura de los desechos electrónicos no solo protege el medio ambiente, sino que también impulsa el desarrollo sostenible y la creación de empleos verdes, demostrando que la tecnología puede coexistir con la responsabilidad ambiental.
