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Vacunas, la mejor defensa para el crecimiento infantil

9 de julio de 2026

Durante el segmento “Salud al 100”, la pediatra María José Rosales explicó la importancia de las vacunas en el desarrollo de los niños y alertó sobre los riesgos que representa la disminución en las coberturas de inmunización, especialmente ante el regreso de enfermedades como el sarampión y el aumento de casos de tosferina en Honduras.

 

La especialista señaló que las vacunas son una herramienta fundamental para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones, secuelas e incluso muertes en la población infantil.

 

Honduras fue reconocida durante años por sus avances en vacunación infantil; sin embargo, la reducción en las coberturas ha permitido que enfermedades que permanecieron controladas durante décadas vuelvan a representar una amenaza.

 

Rosales explicó que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, capaz de transmitirse incluso antes de que aparezcan los síntomas. Por ello, destacó la importancia de que niños, jóvenes y personas que cumplen los criterios médicos mantengan sus vacunas al día.

 

La pediatra recordó que la protección de un niño comienza desde el embarazo, ya que las madres deben recibir vacunas como la TDAP entre las semanas 27 y 36 de gestación para transmitir anticuerpos al bebé y protegerlo contra enfermedades como la tosferina durante sus primeros meses de vida.

 

Al nacer, los bebés deben recibir vacunas como hepatitis B y BCG contra la tuberculosis. Posteriormente, el esquema continúa con vacunas como la hexavalente, rotavirus, neumococo, influenza y sarampión, entre otras, según la edad del menor.

 

Rosales destacó que el Programa Ampliado de Inmunizaciones de la Secretaría de Salud ofrece estas vacunas de manera gratuita, lo que representa un importante ahorro para las familias, ya que en el sector privado pueden alcanzar costos elevados.

 

“Las vacunas han salvado millones de vidas y ayudan a que los niños crezcan sanos, evitando enfermedades y complicaciones”, explicó la especialista.

 

También hizo énfasis en que la vacunación debe continuar durante todas las etapas del crecimiento. Recordó que a los 12 meses se aplican vacunas contra sarampión, rubéola y paperas, además de hepatitis A; mientras que posteriormente se aplican refuerzos y vacunas como la del virus del papiloma humano en la adolescencia.

 

Sobre los cuidados posteriores a la vacunación, la doctora indicó que es normal que los niños presenten fiebre leve, irritabilidad o dolor en el área donde se aplicó la vacuna durante las primeras 24 a 48 horas. Recomendó mantener una buena hidratación, continuar con la alimentación habitual y evitar aplicar productos caseros o pomadas sobre la zona de aplicación.

 

Asimismo, pidió estar atentos a signos de alarma como dificultad respiratoria, convulsiones, hinchazón en la boca, vómitos persistentes o pérdida de conciencia, casos en los que se debe buscar atención médica inmediata.

 

La especialista también llamó a los padres a no dejarse llevar por información falsa difundida en redes sociales y recordó que las dudas sobre la vacunación deben ser consultadas con profesionales de la salud.

 

Finalmente, Rosales invitó a las familias a revisar los carnets de vacunación y acudir a los centros de salud para completar las dosis pendientes.

“Las vacunas son seguras, eficaces y siguen siendo una de las mejores herramientas para proteger la salud de nuestros niños”, concluyó.



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