Tai Chi: una práctica para equilibrar cuerpo y mente

31 de agosto de 2026
El Tai Chi puede convertirse mucho más que en una actividad física: para quienes lo practican de manera constante, puede representar una herramienta para trabajar el equilibrio, la flexibilidad, la concentración y el bienestar integral. Así lo explicó Yamila Malamud, cientista social e instructora de Tai Chi, durante su participación en el segmento “Salud al 100”, donde compartió parte de su experiencia y los beneficios que encuentra en esta disciplina de origen chino.
Malamud, quien cuenta con formación en Ciencia Política y Relaciones Internacionales y ha desarrollado durante años proyectos vinculados con el desarrollo humano, explicó que su camino profesional y personal terminó relacionándose con el arte, la salud integrativa y el Tai Chi, disciplina que estudia y practica desde hace más de dos décadas.

Para Malamud, el concepto de salud no debe limitarse únicamente a la ausencia de enfermedades. Su visión parte de entender al ser humano como un conjunto en el que interact úan aspectos físicos, mentales, emocionales y energéticos.
La instructora también destacó que el Tai Chi forma parte de una tradición filosófica vinculada con el taoísmo y que, aunque comparte algunos objetivos con disciplinas como el yoga, tiene características propias. Mientras el yoga tiene raíces en la India, el Tai Chi nació en China y utiliza principalmente movimientos lentos y continuos, respiración, concentración y momentos de calma.
Durante la conversación, Malamud señaló que el Tai Chi terminó convirtiéndose en una forma de vida para ella después de aproximadamente 20 años de práctica. Su maestro, según relató, le hizo ver que no se trata simplemente de “hacer más Tai Chi”, sino de llevar sus principios a la vida cotidiana.

Esto, aclaró, no significa vivir permanentemente en un estado de tranquilidad absoluta. La práctica tampoco elimina los problemas cotidianos o las enfermedades, sino que proporciona herramientas para reconocer las propias emociones, administrar mejor la energía y responder de manera diferente ante las situaciones difíciles.
En ese sentido, explicó que uno de los objetivos es aprender a soltar tensiones y desarrollar cualidades como la paciencia, la perseverancia, la concentración y la flexibilidad. Incluso, comentó que muchas personas creen que necesitan tener paciencia para comenzar, cuando justamente la disciplina puede utilizarse para entrenar esa capacidad.

Entre los beneficios que Malamud atribuye a la práctica se encuentran el trabajo sobre la postura y el equilibrio, además de una mayor movilidad de las articulaciones y flexibilidad corporal. Los movimientos también permiten liberar tensión acumulada y combinar el ejercicio físico con momentos de relajación y concentración.
La instructora mencionó además que la práctica puede contribuir al descanso, la concentración y el manejo de la ansiedad. No obstante, estos beneficios deben entenderse como parte de una actividad de bienestar y ejercicio, y no como sustituto de la atención médica cuando existe una enfermedad o una condición de salud.

Otro elemento importante es la accesibilidad. Malamud explicó que no es necesario contar con experiencia previa ni con habilidades especiales para comenzar a practicar Tai Chi. La idea es que cada persona pueda acercarse desde su propio nivel y desarrollar progresivamente sus capacidades.
Malamud reside actualmente en Honduras y esta es su tercera etapa viviendo en el país. Según relató durante la entrevista, su primera experiencia ocurrió hace aproximadamente dos décadas y posteriormente regresó en otras ocasiones. Además, sus dos hijos nacieron en Honduras.
Actualmente imparte clases en el Instituto Hondureño de Cultura Hispánica, los martes a las 9:00 de la mañana y los jueves a las 2:00 de la tarde. Cada sesión dura aproximadamente una hora y quince minutos, aunque algunas clases pueden extenderse para incluir ejercicios de relajación.

Las personas interesadas pueden acercarse sin experiencia previa y existe la posibilidad de asistir a una clase de prueba. El costo señalado durante la entrevista es de 200 lempiras por clase.
Para Malamud, llevar estas herramientas a más personas es parte esencial de su trabajo, especialmente en una época marcada por el estrés, la tensión y la dificultad para encontrar momentos de pausa.
Su mensaje final durante “Salud al 100” fue sencillo: el bienestar también puede construirse mediante pequeñas prácticas cotidianas que ayuden a recuperar la calma, conectar con el cuerpo y aprender a vivir con mayor equilibrio.
