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Nutricionista analiza dieta y canasta básica de Honduras

La intervención de Yasmi González también puso sobre la mesa la urgencia de revisar la calidad de la merienda escolar, mejorar las políticas públicas en nutrición y promover una visión más amplia que incluya agua segura, actividad física, descanso y acompañamiento profesional.

La sección Salud Al 100 abrió un espacio para abordar uno de los temas más sensibles en la vida diaria de las familias hondureñas: la alimentación. En esta ocasión, la nutricionista Yasmi González participó por primera vez en el programa para explicar la importancia de la pirámide alimenticia, la olla hondureña y la relación de ambos conceptos con la canasta básica actual.

 

Durante la conversación, la especialista expuso que la nutrición sigue siendo un campo que todavía enfrenta retos de aceptación y comprensión en Honduras, especialmente porque persisten hábitos de alimentación poco saludables, desinformación en redes sociales y limitaciones económicas que dificultan a muchas familias acceder a opciones más balanceadas. A su criterio, el problema no solo radica en comer para quitar el hambre, sino en asegurar que los alimentos realmente aporten nutrientes y contribuyan al bienestar integral.

 

El planteamiento desarrollado en Salud Al 100 giró en torno a la necesidad de fortalecer la educación alimentaria desde edades tempranas, incluyendo a padres, docentes y niños. La intervención de Yasmi González también puso sobre la mesa la urgencia de revisar la calidad de la merienda escolar, mejorar las políticas públicas en nutrición y promover una visión más amplia que incluya agua segura, actividad física, descanso y acompañamiento profesional.

 

La experta explicó que la actualización de la pirámide alimenticia da ahora mayor protagonismo a la hidratación y al ejercicio como base de un estilo de vida saludable. Asimismo, destacó que productos tradicionales como el frijol y la tortilla pueden formar parte de una dieta completa, siempre que su preparación sea adecuada y se evite el exceso de grasas, azúcares o alimentos ultraprocesados.

 

En su participación, Yasmi González señaló que la población hondureña todavía enfrenta muchas barreras para modificar sus costumbres alimenticias. Entre ellas mencionó la falta de información clara, la influencia de contenidos engañosos que circulan en internet y la confusión que existe sobre qué alimentos son realmente dañinos o beneficiosos. En ese sentido, sostuvo que ningún alimento debe ser satanizado por sí solo, sino que el verdadero riesgo aparece cuando hay exceso, desequilibrio o consumo sin orientación profesional.

 

Otro de los puntos abordados fue la formación de hábitos saludables en la niñez. La nutricionista consideró fundamental que desde las escuelas se impulse una cultura de revisión y mejora de la lonchera escolar, de modo que los menores aprendan a identificar alimentos adecuados para su crecimiento. Afirmó que este esfuerzo debe involucrar tanto a las familias como al sistema educativo, ya que una buena alimentación en la infancia puede influir directamente en el desarrollo físico, la capacidad de aprendizaje y la prevención de enfermedades.

 

También se discutió la situación de la merienda escolar en Honduras. González manifestó que, aunque este apoyo existe en muchos centros educativos, con frecuencia no reúne la calidad nutricional necesaria. Según explicó, en varios casos se prioriza llenar al estudiante sin garantizar una combinación apropiada de proteínas, carbohidratos complejos, verduras y otros nutrientes esenciales. Advirtió que este problema se agrava cuando no hay supervisión técnica o cuando persisten prácticas de preparación con exceso de grasas y productos poco saludables.

 

La profesional remarcó, además, que la nutrición no debe entenderse de forma aislada. Aseguró que el estado de salud de un niño depende también de otros factores, como el acceso a agua potable, el saneamiento y el control de parásitos, ya que de poco sirve recibir alimentos balanceados si el organismo no logra absorber bien los nutrientes. Bajo esa lógica, insistió en que mejorar la alimentación del país requiere un abordaje multidisciplinario que combine salud, educación, infraestructura y decisiones de política pública.

 

En cuanto a la canasta básica, la especialista expresó que su diseño actual responde más a la necesidad de saciar el hambre que a garantizar una nutrición adecuada. Por ello, planteó la necesidad de replantear su estructura, incorporando criterios que permitan no solo cubrir calorías, sino también mejorar la calidad de vida de la población, especialmente de los niños y de los sectores más vulnerables.

 

A lo largo del espacio, también se resaltó el valor de alimentos tradicionales hondureños. Yasmi González destacó que el frijol y la tortilla, lejos de ser productos que deban despreciarse, representan una base valiosa en la alimentación nacional por su aporte nutricional. No obstante, aclaró que el beneficio depende en gran medida de la forma de preparación y del equilibrio con otros grupos de alimentos.

 

La entrevista concluyó con una invitación a seguir profundizando en estos temas en futuras entregas de Salud Al 100, con el propósito de acercar información útil a la audiencia y fomentar decisiones más conscientes sobre la salud alimentaria en el hogar. La participación de la nutricionista dejó claro que educar sobre nutrición no es un lujo, sino una necesidad cada vez más urgente para Honduras.


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