Emociones también alimentan nuestras decisiones

La relación entre emociones y alimentación: cuando el estrés influye en lo que comemos
En el segmento Salud al 100, la nutricionista Marcela Ortez abordó un tema que cada vez cobra mayor relevancia: la influencia de las emociones en nuestra forma de alimentarnos. La especialista explicó que muchas personas no comen únicamente por hambre física, sino como una respuesta emocional ante situaciones como estrés, ansiedad, tristeza, enojo o incluso momentos de mucha presión.
Durante la conversación, Ortez señaló que es común que, después de un día complicado, una persona llegue a casa y busque alimentos específicos como dulces, postres, comidas saladas o productos ultraprocesados, aunque realmente ya haya consumido suficiente alimento. Según explicó, en estos casos el cerebro busca una sensación de alivio o bienestar temporal mediante la comida.
La nutrición moderna ya no se enfoca únicamente en los alimentos que una persona consume, sino en comprender todos los factores que influyen en sus hábitos, incluyendo las emociones, el descanso, el entorno, la cultura, la economía y la salud mental.
Marcela Ortez explicó que existen diferencias entre el hambre física y el hambre emocional. La primera aparece de manera gradual, puede ser satisfecha con distintos alimentos y desaparece después de comer. En cambio, el hambre emocional suele aparecer repentinamente, está relacionada con una emoción específica y generalmente genera antojos de alimentos determinados.
“Es importante identificar qué emoción estamos tratando de evadir en ese momento”, explicó la especialista, destacando que reconocer lo que ocurre internamente es el primer paso para cambiar estos patrones.
Durante el segmento, la nutricionista explicó que muchas personas pueden entrar en un ciclo donde una emoción negativa provoca el deseo de comer, posteriormente sienten un alivio momentáneo, pero después aparece la culpa por haber consumido ciertos alimentos.
Esa culpa puede generar nuevamente emociones negativas y llevar a repetir el comportamiento, convirtiéndose en una especie de ciclo difícil de romper.
Ortez resaltó que este tipo de situaciones no deben verse únicamente como falta de voluntad, ya que muchas veces están relacionadas con emociones no gestionadas y requieren un abordaje integral.
La especialista destacó que factores como el exceso de estrés, la falta de sueño y la poca actividad física también pueden alterar los procesos relacionados con el apetito y el mantenimiento de un peso saludable.
Explicó que el aumento prolongado del estrés puede afectar el equilibrio hormonal del organismo, influyendo en la sensación de hambre y en la dificultad para controlar ciertos impulsos alimenticios. Por ello, recomendó trabajar en cambios de estilo de vida que incluyan una alimentación equilibrada, suficiente consumo de agua, actividad física constante y una adecuada rutina de sueño.
Marcela Ortez hizo énfasis en que la salud mental juega un papel fundamental en la relación que las personas tienen con la comida. Además, llamó a evitar los comentarios negativos sobre el cuerpo de otras personas, recordando que detrás de cada caso existe una historia y un proceso personal.
“Cada emoción tiene una historia y cada historia es reflejada por una persona que está viviendo un proceso”, expresó la nutricionista, destacando la importancia de la empatía y el acompañamiento.
También señaló que situaciones como la pérdida de un familiar, un duelo o incluso la pérdida de una mascota pueden generar emociones intensas que afectan la alimentación, por lo que buscar apoyo psicológico puede ser una herramienta importante para aprender a gestionar esos momentos.
Entre sus principales consejos, Marcela Ortez recomendó reducir progresivamente el consumo excesivo de gaseosas, alcohol, postres y alimentos poco saludables, pero aclaró que una alimentación demasiado restrictiva tampoco es sostenible.
La especialista explicó que una dieta saludable debe permitir equilibrio, incluyendo vegetales, proteínas adecuadas, control en el consumo de carbohidratos, hidratación, descanso y movimiento.
Además, invitó a las personas que sienten que no pueden manejar sus emociones o sus hábitos alimenticios a buscar ayuda profesional.
Los interesados en recibir atención pueden encontrarla en redes sociales como Nutrimarse o comunicarse al número 8829-9699. Marcela Ortez brinda consultas en Hospital La Policlínica, Hospital Centro Urológico Hondureño y Distrito Artemisa.
