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Consejo Legal

No registrar una marca pone en riesgo un negocio

Kevin Medina

27 de octubre de 2026

El abogado Kevin Medina advirtió sobre los riesgos legales y comerciales que enfrentan los emprendedores cuando utilizan una marca sin registrarla, una situación que podría permitir que terceros se apropien legalmente del nombre o la imagen de un negocio. Durante el segmento Consejo Legal, Medina recomendó iniciar el proceso de registro para proteger la identidad comercial y el esfuerzo invertido en cada emprendimiento.

 

El registro de una marca es un mecanismo de protección de la propiedad industrial que permite a una persona o empresa resguardar los signos que identifican sus productos o servicios. Este procedimiento es independiente de la inscripción de una sociedad o de un negocio en el Registro Mercantil, por lo que contar con documentos de constitución, facturación o permisos municipales no sustituye el registro correspondiente ante la autoridad competente.

 

Durante su participación, Medina explicó que muchos negocios nacen de una idea personal que, con el tiempo, se convierte en un proyecto comercial construido con esfuerzo, inversión y dedicación. Sin embargo, cuando el propietario no registra su marca, queda expuesto a que otra persona intente inscribirla y genere conflictos sobre el derecho a utilizar ese nombre o imagen.

 

El abogado señaló que esta omisión puede colocar al emprendedor en una situación de vulnerabilidad jurídica, especialmente si un tercero registra la marca antes que su creador. En determinadas circunstancias, esto podría ocasionar disputas legales e incluso dificultades para continuar utilizando la identidad con la que el negocio se ha dado a conocer ante sus clientes.

 

Asimismo, aclaró que constituir una empresa y registrar una marca son procedimientos diferentes. Incluir un nombre comercial en la escritura de constitución de una sociedad no significa que la marca ya esté protegida mediante el registro de propiedad industrial. Por esa razón, recomendó a los comerciantes verificar los requisitos correspondientes y realizar el trámite específico para resguardar su identidad comercial.

 

Medina también destacó la importancia de iniciar el procedimiento cuanto antes, ya que presentar una solicitud puede generar antecedentes relevantes para establecer la prioridad frente a solicitudes posteriores. No obstante, precisó que este paso no garantiza por sí solo la concesión definitiva del registro, pues la protección dependerá del cumplimiento de los requisitos legales aplicables.

 

Como parte de sus recomendaciones, el profesional invitó a los pequeños y medianos empresarios a considerar el registro como una inversión y no simplemente como un gasto administrativo. Explicó que una marca protegida puede adquirir valor económico con el crecimiento del negocio, además de convertirse en un activo que puede ser objeto de licencias de uso o de una transferencia, conforme a las disposiciones legales.

 

El abogado añadió que, en Honduras, el registro de una marca tiene una vigencia de 10 años, tras los cuales debe renovarse para mantener la protección correspondiente. También explicó que el registro hondureño tiene alcance territorial y no concede automáticamente derechos exclusivos en otros países, por lo que las empresas que buscan expandirse internacionalmente deben evaluar la protección de su marca en cada mercado de interés.

 

Medina concluyó que proteger una marca desde las primeras etapas de un emprendimiento es una medida fundamental para reducir riesgos, preservar la identidad del negocio y evitar que terceros se beneficien de una reputación construida durante años de trabajo.



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