
XXX Semana del Tiempo Ordinario
27 de octubre de 2026
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 18-21
En aquel tiempo, decía Jesús:«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».
Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios?
Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».
Reflexión
Jesús compara el Reino con dos realidades que hacen parte de la vida cotidiana: la casa y el huerto. En la primera protagoniza un varón, en la segunda una mujer. El hombre está en el huerto y la mujer en la casa. Ambos realizan tareas en las que se hacen efectivas acciones transformadoras. Él procura el sustento y ella prepara el alimento: los dos, como nueva pareja humana, son capaces de abrir espacios para la irrupción del Reino.
El hombre siembra la pequeña semilla de un arbusto. Una planta cuyo fruto es un poderoso condimento de las comidas. Cuando el arbusto crece no opaca las demás plantas del huerto, sino que ofrece sombra y cobijo a todos los que se allegan a él. Igual es el Reino, no es poderoso árbol que arrase son todos los nutrientes del suelo y que no permita crecer nada cerca de él. Por el contrario, es un modesto arbusto donde tienen acogida todas las especies, y a su lado crecen todas las flores del jardín.
El Reino en esta comparación está destinado a ser un espacio donde todos los seres humanos son acogidos, especialmente los que se hallan más alejados o marginados. El Reino no puede ocupar toda la huerta. Simplemente está ahí como una instancia entre otras, destinada a ser un espacio de crecimiento y dignificación del ser humano.
