XXIII Semana del Tiempo Ordinario
12 de septiembre de 2025

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como un maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Reflexión
Dos elementos significativos en la vida del cristiano resalta el contenido del texto de hoy: Por un lado, hace una llamada a la coherencia y a la autoridad moral ("¿puede un ciego guiar a otro ciego?"), y por otro hace una llamada a no juzgar o condenar al otro ("hermano, deja que te saque la pelusa que hay en tu ojo"). Si Dios nos ha perdonado y nos ha regalado su amor y su misericordia, con mayor razón nosotros debemos ser benévolos en nuestros juicios hacia los demás.
Jesús insiste en este aspecto porque los seres humanos estamos propensos a juzgar y a condenar y muchas veces a creernos mejores que los demás. Recordemos que sólo Dios es el juez último y que "al final de nuestros días nos juzgaran en el amor".
En el texto, lo que Jesús quiere decir es que no nos condenemos los unos a los otros, que tratemos de ser más indulgentes, que seamos compasivos y misericordiosos como nuestro Padre Dios es compasivo y misericordioso. Después de todo, también nosotros somos humanos.
Las palabras de Jesús son una llamada a que descubramos nuestro propio pecado ("la viga que hay en nuestro ojo"), a que nos pongamos en guardia para que sepamos reconocer nuestras debilidades antes de intentar corregir los defectos de los otros. Estas palabras llaman a la coherencia y a la autoridad moral que debemos tener en la corrección fraterna. Si así obramos, nuestra intervención correctora será comprendida y respetada.
