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Vigésimo novena semana del Tiempo Ordinario

18 de octubre de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:

«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».


Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».


Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».


Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.


Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.


Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.


Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».


Reflexión


“Dios rico en misericordia, por el gran amor que nos amó… nos ha hecho vivir con Cristo…”

Este magnífico texto de Pablo es el resumen de la acción de Dios en nosotros a través de Jesucristo con “quien nos ha hecho vivir”; y lo ha hecho “por pura gracia”.


“Vivir con Cristo” implica “resucitar con Cristo Jesús…”, esa es la “inmensa riqueza de su gracia”, ese es nuestro proyecto vital, que llama Pablo “de salvación”. Un proyecto que hacemos nuestro con la fe en Cristo, con la confianza en él, en el que descubrimos ese “gran amor, con que nos amó Dios”.


La expresión que tantos problemas teológicos ha suscitado cuando la reforma luterana: “estáis salvados por su gracia y mediante la fe…no se debe a vuestras obras…”, se completa con el final del texto “somos obra suya, Dios nos ha creado en Cristo Jesús para que nos dediquemos a las buenas obras, que él determino que practicásemos”. Lo anterior Pablo lo dice “para que nadie pueda presumir”, de que la salvación se debe solo a su buen hacer.


EL SALMO 99, adelanta el pensamiento de Pablo: “Dios nos hizo y somos suyos”. Lo somos porque en Cristo Jesús él asumió la condición humana, él se hizo nuestro.


“Ricos ante el Señor”

Vivir humanamente es vivir de acuerdo con las opciones vitales que tomemos en nuestra vida. Vivir con proyecto, es superar el puro existir.


No es fácil llevar a cabo una deliberación que seleccione lo que nos conviene para nuestra realización personal y lo que supone un inconveniente para ese ineludible opción.


Más aún, es necesario establecer primacía entre tan diversos y a veces opuestos deseos, que surgen de nuestro interior; despertados y promocionados por la fuerte influencia que nos viene de afuera.


Uno de esos deseos es el de tener, el de acaparar bienes, riquezas…. Lo que el texto llama codicia, uno de los pecados capitales clásicos.


A veces tan fuerte, que llega a cegar la mente humana, su capacidad de elección, pues se absolutiza, y se convierte en el deseo, el afán que conduce la vida: todo otro deseo ha de someterse a él.


La ceguera que produce no permite ver ni siquiera lo efímero que es, como apunta el texto evangélico.


Los deseos realmente humanos son más fuertes que la muerte: el amar, el aproximarse a la verdad, conectar con el Dios que nos trasciende y engrandece…. Que son los deseos de lo que construye nuestra condición humana, nuestra persona; que nos lanzan a la plenitud de lo que somos, que se conseguirá en el más allá que hemos de anticipar, de modo limitado, en el aquí y ahora.

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