top of page

VI semana del tiempo ordinario

16 de febrero de 2026

reflexion.avif

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.


Jesús dio un profundo suspiro y dijo:

«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».


Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


Reflexión


En este breve texto vemos a Jesús harto de tanta discusión con los fariseos. Están empeñados en sorprender a Jesús diciendo algo que le desautorice a la luz de la Ley; de la que ellos son los cumplidores más fieles, según lo creían. La única verdad es la suya. Los signos que hace Jesús le dan una autoridad que ellos no tienen. No ceden ante la evidencia de que Dios está de parte de Jesús. Jesús interpreta lo que Dios quiere de ellos.


Jesús cura enfermedades, domina el mar y el viento, realiza lo que ellos ni nadie puede hacer. Pero no les basta. Mejor: no pueden aceptar que les baste. Quieren más signos. Y Jesús se cansa. Así que se sube a la barca y se va a otra orilla, se aleja de ellos.


No hay peor sordo que quien no quiere oír; ni más ciego que el que no quiere ver. Lo que vale también para nosotros, cuando llega el momento de la renuncia a lo que nos gustaría, y de querer que sea Dios quien haga lo que nosotros deseamos, y no nosotros hacer lo que Dios quiere. A pesar de rezar el padrenuestro y reiterar, “hágase tu voluntad”. Dudamos de la preeminencia de Dios. De un Dios “cuya bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo”, que proclamamos en el salmo responsorial.

bottom of page